Corrugados
Imagen de las emisiones de Corrugados /Foto: Plataforma de Afectados por Corrugados

Un informe de la La Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo encargado por un juzgado a raíz de una denuncia de vecinos de Los Molinos y Ecologistas en Acción pone sobre la mesa las consecuencias que para la salud de los vecinos podrían tener las emisiones de la fundición ‘Corrugados’ de Getafe.

El informe, del que ha informado la Plataforma de Afectados por Corrugados, detalla que las emisiones de partículas suspendidas PM10, de dióxido de nitrógeno y de ruidos superaron con creces los niveles permitidos en todos los puntos de medición entre 2017 y 2021.

El documento, según ha confirmado a Noticias para Municipios una portavoz de la Plataforma, Inmaculada Carrasco, advierte de las emisiones de PM10. Éstas «serían compatibles con el desarrollo de cáncer de pulmón, cardiopatías y neumopatías». Supone, dicen los afectados, un informe «sin precedentes».

Corrugados
Imagen de las emisiones de Corrugados /Foto: Plataforma de Afectados por Corrugados

«Lo que indica -esgrime Carrasco- es que hay riesgo real. Y que se están sobrepasando los niveles que marca la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que no sean perjudiciales».

Emisiones «ilegales»

El informe de la Fiscalía atestigua que, en cuatro de los cinco años de análisis, «las emisiones de partículas PM10 fueron ilegales dentro y fuera de la fábrica». «En 2019, 2020 y 2021 esas partículas dentro de los límites de Corrugados triplicaron los niveles», esboza la Plataforma.

Mientras, en 2018, las zonas residenciales cercanas -como Camino Viejo de Pinto o Los Molinos- estuvieron «también expuestas a niveles tres veces superiores y en 2021 se duplicaron los valores».

manifestacion Corrugados
Dos vecinos muestran pancartas contra la fundición en una manifestación (Foto: Plataforma Afectados/Más Madrid/UP)

Los vecinos advierten de que lo que «más asusta es el níquel». La Unidad Técnica de la Fiscalía recoge que los niveles registrados en 2017 «fueron los máximos que los sistemas pueden detectar». Es decir, «no se pueden confirmar ni los datos reales de exposición».

Inmaculada Carrasco ha señalado que este informe viene a «respaldar» las denuncias vecinales que se vienen realizando desde 2018.

Dióxido de nitrógeno

Otra de las emisiones perjudiciales es el dióxido de nitrógeno. El informe confirma que, entre 2020 y 2021, «en toda la zona de viviendas de Camino Viejo de Pinto, a 300 metros de la fábrica, se registraron niveles de dióxido de nitrógeno que llegaron a multiplicar por 3 el máximo permitido».

Mientras, en el polígono de Los Ángeles, en el que se sitúa Corrugados, «duplicaron lo legal. Y que en la escuela infantil ‘La casa de los niños’ se superó también el límite fijado por salud, exponiendo a los menores y a los vecinos y vecinas».

Corrugados
La fundición de ‘Corrugados’ en Getafe.

También en el interior de la factoría se han superado estos límites, incluso en el periodo de pandemia, «cuando la actividad tenía que ser muy inferior, los incumplimientos de la fundición fueron constantes», anotan los vecinos.

El ruido, «demoledor»

Sobre ruido, el informe «es demoledor». Confirma que las viviendas de Juan de la Cierva «han tenido que intentar conciliar el sueño en sus dormitorios durante años con hasta 20dB por encima de lo permitido de noche». Ese ruido también ha llegado a las viviendas de Los Molinos más próximas a la fundición.

Para la Plataforma, «Corrugados ha incumplido en ruido durante los cinco años de análisis». Y, según subraya, la Fiscalía mantiene que «estos niveles suponen infracciones graves y muy graves según la Ordenanza municipal». Creen además sus integrantes que ni siquiera se ha avanzado en el tema económico, con sanciones o multas a la empresa.

El barrio de Los Molinos
El barrio de Los Molinos, pegado a la Corrugados (Foto: Podemos)

La Plataforma de Afectados sigue esperando una reunión con la Comunidad de Madrid, solicitada en 2021. Al tiempo, admite que desconoce en qué situación se encuentra la revisión de la Autorización Ambiental Integrada (AAI), la licencia que marca los límites del funcionamiento de la fundición.

«No estábamos locos cuando encontramos partículas metálicas en el patio del colegio Miguel de Cervantes, en nuestras ventanas y en las terrazas. Tampoco mentíamos cuando teníamos que llamar de madrugada a la policía local alertando de que vibraban las paredes por el ruido de la fábrica, o cuando hubo un ‘incidente’ con radiación del que nadie nos daba información. O la noche que nos despertamos con una explosión en el horno por la mala praxis de la fundición», se lamentan desde la Plataforma.

Corresponsal de Noticias para Municipios, Europa Press en la zona Sur de Madrid