Las alegaciones que ha presentado el Ayuntamiento de Getafe contra la fundición ‘Corrugados’, tras reunirse con afectados y ecologistas, incluyen hasta once medidas correctoras en varios enclaves de la factoría para reducir los niveles de ruido, un plan contra los olores o un estudio técnico para determinar cómo afectan las emisiones a los barrios próximos, tres de las principales molestias que genera la actividad de la aceralia.
Las peticiones se han realizado en el marco de la revisión de la Autorización Ambiental Integrada (AAI), el permiso administrativo que permite a la factoría seguir funcionando, y que tanto Ayuntamiento como vecinos de Camino Viejo de Pinto y Los Molinos -los dos barrios más afectados- quieren que se endurezca.
De momento, y mientras «continúen los incumplimientos de la normativa de transmisión de ruido por la noche, el Ayuntamiento ha solicitado que se trabaje tan solo en horario diurno». En los últimos años, los vecinos del entorno han denunciado continuas explosiones de madrugada debido a la actividad de la factoría.
Además, Getafe ha solicitado «medidas cautelares que aseguren el cumplimiento de los niveles sonoros e incluir los límites acústicos establecidos en la Ordenanza Municipal de Medio Ambiente tanto en zona residencial como industrial».

Emisiones
En cuanto al control de emisiones, Getafe insiste en la necesidad de que se
realice un estudio de afección sobre la ciudadanía, además de otros estudios técnicos
para la reducción de las mismas. «El Ayuntamiento insiste en que se cuente con un
sistema de gestión ambiental que apueste por la prevención, y no por la corrección de
incumplimiento como hasta ahora», han agregado fuentes municipales.
De igual forma, se ha reclamado nueva documentación técnica que «asegure el control de las emisiones difusas» y elimine «ambigüedades planteadas». De hecho, para las escorias negras -un tipo de emisión de la actividad de la fundición- se solicita un proyecto técnico que aspire dichas emisiones para que sean canalizadas y controladas.
Sobre los olores -el tercer gran problema de ‘Corrugados’-, el Ayuntamiento critica la falta de homologación de la mayoría de documentos presentados, algunos de los cuales «no cuentan ni siquiera con los responsables de los mismos, así como metodologías para su control que no parecen ser las adecuadas».
Por eso, ha pedido que Corrugados presente un Plan de Gestión de Olores, prestando atención a las medidas preventivas. Por último, el Ayuntamiento también ha presentado alegaciones con respecto a la chatarra que genera la empresa, puesto que actualmente no se puede garantizar la calidad de la misma, ni su trazabilidad, solicitando un nuevo sistema que cumpla con la normativa.
