El instituto Carpe Diem de Fuenlabrada recopila en los vestíbulos del centro un millar de objetos antiguos que repasan la historia de la educación en el país desde el siglo XIX, un viaje que llega al corazón de quienes la visitan y que les traslada a su época estudiantil.
Libros antiguos, microscopios del siglo XIX, cámaras cinematográficas, cajas de trigonometría… Todo tiene cabida en una muestra que se inauguró el pasado noviembre, que refuerza el talante del municipio en promover exposiciones y por la que han pasado ya un millar de visitantes, ya que el Carpe Diem organiza visitas guiadas de grupos por la mañana y mantiene abierta la muestra al público hasta las 19:00 horas de la tarde los días de diario.

En este punto, la muestra tiene un alto componente nostálgico, ya que, según Carlos Tribaldo, uno de los organizadores, «los objetos enganchan con nuestros recuerdos de la niñez». Y eso es precisamente lo que le pasó a la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Pilar Alegría, quien visitó este miércoles la exposición.
La ministra reconoció algunos de los libros de texto como parte de su vida estudiantil, con la consiguiente emoción en su rostro. Además, se comprometió, según los organizadores, a hacer alguna aportación a la muestra fuenlabreño al ceder algunos «libros y notas». «La verdad es que la muestra no para de crecer», mantienen sus promotores.

La exposición repasa la historia de la escuela desde 1857 a 1990, y en ella se pueden ver más de mil objetos pedagógicos, educativos y fotográficos que rinden homenaje a los docentes y a la evolución de la educación a lo largo de los años. La ministra recorrió la exposición acompañada del responsable de la misma, el profesor José Gabriel Barbero, así como de otros docentes del centro y varias alumnas de Secundaria, que le han explicado los distintos objetos que se muestran.
Tras ello, Alegría también visitó dos ‘escape room’ educativas que organiza el centro en las que se desarrollan las habilidades del trabajo en equipo, el pensamiento lógico o el inglés.

La idea
Carlos Tribaldo y José Gabriel Barbero son los ideadores y promotores de este proyecto, que quieren mantener hasta final de curso, en principio. La muestra nace basándose en la idea de que los centros educativos deben ser como «museos».

De hecho, la idea se gestó de la visita a un centro educativo donde se exponía a la entrada un pupitre antiguo. De ahí, arrancó todo, recreando en principio una «escuela unitaria» (antiguos centros con un número reducido de alumnado donde el maestro atendía a alumnos de diversas edades y grados); desde entonces, no ha parado de crecer.
Todos los objetos que recoge ‘Sueños y tizas’ tienen su historia y han participado realmente del mundo educativo, es decir, no hay recreaciones. «Eso le da pureza a la exposición», detalla Tribaldo a Noticias para Municipios.

Lo que, en principio, comenzó siendo un proyecto docente, hoy sigue creciendo. La gente que asiste les propone continuamente llevarles nuevos elementos que tienen en casa (libros, máquinas de escribir…) para ‘engordar’ la exposición. De hecho, ésta es fruto de un sinfín de préstamos y donaciones de particulares.

La exposición recoge muchos objetos que llaman la atención, entre ellos, un bolígrafo con compás y ‘chuletas’, o una gafas del XIX que los profesores utilizaban para enseñar a los alumnos «aspectos de la realidad que desconocía».

Y es que la muestra recoge, además, actividades paralelas de corte educativo -como talleres- para darle más valor instructivo al proyecto. Y todo ello sin interrumpir la actividad docente del Carpe Diem. «Esto no altera la vida docente del centro», asegura Tribaldo, quien al igual que profesores y alumnos, cuando suena la campana, sabe que es hora de volver a clase.

