El moderno equipo de protonterapia que donó la ‘Fundación Amancio Ortega’ a la sanidad madrileña para combatir el cáncer estará funcionando en unos doce meses, según ha avanzado este martes la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, en una visita a las instalaciones ubicadas en el Hospital Universitario de Fuenlabrada.
La complejidad de las obras -los dos aparatos han requerido la construcción de un edificio de dos plantas y 2.000 metros cuadrados- podrían atrasar el final de las obras. Ayuso visitó el pasado julio las instalaciones y aseguró que los equipos estarían operativos antes de 2027.

En la visita de este martes, Díaz Ayuso ha comprobado el «salto de gigante» que se ha dado con la instalación del acelerador de protones (Ciclotrón) y el brazo giratorio (Gantry) que dirige la radiación con precisión milimétrica. Ambos constituyen el cerebro del nuevo sistema de protonterapia.

«Tenemos el mejor sistema sanitario y es deber de todos cuidarlo», ha señalado
Díaz Ayuso, tras informar de la inversión de 13 millones de euros en el nuevo edificio que albergará esta técnica de radioterapia, sumamente precisa para abordar tumores de difícil acceso o próximos a órganos de riesgo en pacientes pediátricos y adultos con menores secuelas respecto a otros tratamientos oncológicos.
Díaz Ayuso ha visitado las obras de la Unidad de Protonterapia del centro público fuenlabreño, en cuyo bunker a largo de los próximos doce meses se procederá al completo ensamblaje, calibración y puesta en marcha del acelerador, el primero de los dos en la sanidad pública madrileña junto con el de La Paz en la Ciudad de la Salud de la capital.
El brazo giratorio de gran peso
Este nuevo equipamiento consta de una sala con brazo giratorio que dirige la radiación y cuya rotación total aumenta la efectividad; camilla robotizada, y sistemas de imagen radiológica (TAC de planificación) que permitirán irradiar a los enfermos con una extraordinaria precisión desde cualquier ángulo.
Las nuevas instalaciones, ubicadas junto al actual Edificio Oncológico, se encuentran distribuidas en dos plantas que con una superficie total construida de más de 2.000 metros cuadrados y que acogen el bunker donde se encuentra ya el acelerador de protones.

En la planta baja, con una superficie de unos 1.300 metros cuadrados, se avanza a buen ritmo en la construcción de las áreas de diagnóstico, tratamiento con protones y preparación de pacientes, mientras que la primera, de 875 metros cuadrados, se destinará a mantenimiento, suministros, despachos médicos y formación.
