La semana pasada arrancaba en la Audiencia Provincial de Madrid el juicio contra los dos hermanos juzgados por provocar el accidente mortal que acabó con la vida de tres personas, entre ellos su propia hermana y una sobrina menor de edad.
La Fiscalía ha solicitado penas de hasta 67 años de cárcel para ambos acusados de provocar el accidente ocurrido el 24 de agosto de 2020 en la antigua carretera de Extremadura, a la altura del kilómetro 20, en el término municipal de Móstoles ha arrancado con las cuestiones previas y los informes de las partes personadas.
En la primera sesión del juicio se dio a conocer que el móvil que provocó la persecución de los dos hermanos se originó a raíz del malestar de una de las víctimas, la mujer de 30 años, al querer someter la ‘matriarca’ a su hija a una prueba del pañuelo ante su próximo casamiento.
Este lunes, con la reanudación de la vista, se conocía que fue una de las tres víctimas mortales del atropello, la propia hermana, quien delató a sus dos hermanos segundos antes de morir durante una conversación que mantuvo con su marido en la que le alertó de que le estaban golpeando bruscamente por detrás de su coche hasta que chocaron contra un árbol.
«Me chillaba que eran sus dos hermanos que la estaban dando«, ha relatado por videconferencia el marido de Pilar, quien ese día perdió a su mujer, a su hija y a su hermano por una disputa familiar a raíz de una prueba del pañuelo. «Le dije a la Guardia Civil que no fue un accidente», ha señalado y se ha dirigido a los acusados con «no tenéis perdón de dios».
Los acusados, que defienden que fue un accidente, afrontan una pena de hasta 67 años de cárcel por tres delitos de asesinato consumado y otro en grado de tentativa, otra de las hijas que casi muere en el accidente y que también ha relatado en su declaración que escuchó a la matriarca decir a sus tíos que mataran a su madre tras un enfrentamiento ante la negativa de que la hicieran a ella la prueba del pañuelo.

La prueba del pañuelo
En su declaración, el marido de Pilar ha relatado que ese día su hija acudió a casa de sus abuelas para comunicarles que tenía novio sin ninguna intención de casarse. «Era una comida y ya está, ni para pedirla ni para mirarla –en alusión a la prueba de virginidad–«, ha narrado.
Sin embargo, le quisieron hacer la citada prueba y les avisó, por lo que su madre junto a su hermana fueron a recogerla. Tras una bronca con la matriarca, Pilar decidió irse y llamó a su marido cuando de repente comenzaron a golpearla por detrás en el coche.
«Yo escuche tres golpes y al tercero, se cortó la comunicación» ha relatado el testigo entre lloros. Además, ha denunciado que sufren amenazas desde entonces.
La menor ha contado que acudió a casa de sus abuelos, pero sus tíos y otros familiares la empezaron a acosar y no la dejaban salir de la habitación porque la querían mirar. «No querían contar con mi madre y me marché», ha relatado. Tras ello, ha dicho que la matriarca mandó a sus tíos a darles golpes. «Escuche que decía que iba a mandar a los hermanos de mi madre para que la mataran», ha dicho.
