Agentes de la Policía Nacional detuvieron el pasado 28 de junio en la localidad madrileña de Leganés a un varón por estafar casi 3.000 euros a personas de edad, haciéndose pasar por comercial de una compañía de gas, ha informado este martes la comisaría de la Policía en la localidad en una nota de prensa.

Una vez iniciada la investigación, los agentes pudieron averiguar que el ‘modus operandi’ consistía en dirigirse a bordo de un vehículo en vía pública a personas de edad, asegurando que las estaba buscando para hacerles entrega de documentación relativa al suministro del gas.

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Con esta excusa, las convencía de que debían abonar en el momento una pequeña cantidad con tarjeta bancaria y les requería que introdujesen su clave en un supuesto datáfono, que en realidad era un teléfono móvil. De forma inmediata, huía del lugar con la tarjeta sustraída para acudir a un cajero cercano y retirar dinero en efectivo.

En una de las ocasiones, acompañó a una de las víctimas a su domicilio para que le entregara la tarjeta con el mismo engaño. De este modo, logró sustraer un total de casi 3.000 euros.

Finalmente, los agentes lograron identificar a este varón, esclareciéndose tres hechos de las mismas características cometidos durante el pasado mes de mayo, siendo detenido como presunto autor de los delitos de hurto y estafa, pasando posteriormente a disposición de la autoridad judicial.

La policía traslada a uno de los detenidos (Foto: Policía Nacional)

Otro caso reciente

En diciembre pasado, la Policía Nacional ya detuvo a una pareja en el barrio de Las Rejas de Madrid como responsables de 17 hurtos en interior de domicilios de personas de edad ubicados en Leganés y en diferentes distritos de Madrid, así como otros nueve de estafa.

Los arrestados engañaban a las víctimas «haciéndose pasar por operarios de una famosa compañía eléctrica». Dos de las víctimas terminaron ingresadas en el hospital por ataques de ansiedad a consecuencia de los hechos delictivos.

El montante total del dinero en efectivo obtenido, según policía, asciende a casi 30.000 euros, con un valor en joyas que de momento es incalculable. Se ha decretado prisión provisional para el principal acusado.

Los agentes averiguaron que el varón y la mujer contactaban mediante teléfonos fijos con personas de edad, algunas de los cuales superaban los 90 años, al objeto de comunicarles que acudirían a sus domicilios operarios de una popular compañía eléctrica, puesto que tenían que realizar una inspección eléctrica.

Con este ardid, según siempre Jefatura, conseguían acceder al interior del domicilio, ganándose la confianza de las víctimas, y mientras uno de los autores les distraía en una estancia del inmueble, el otro accedía al dormitorio principal, donde sustraía dinero en efectivo, joyas, cartillas de ahorro o tarjetas de crédito.

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