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El centro para refugiados ucranianos de Leganés, el primero de estas características en la zona Sur de Madrid, retrasará su apertura -estaba prevista para mayo- a mediados del mes de julio o, posiblemente, al mes de septiembre. Son los plazos que maneja Cáritas Diocesana de Getafe, que gestionará el centro una vez finalicen las obras de readaptación de la guardería que había en la parroquia de Nuestra Señora de Zarzaquemada. Precisamente, ha sido una incidencia en los trabajos, concretamente con la cubierta.

El Ayuntamiento tenía previsto financiar el 100 por ciento de las obras, pero los impoderables han incrementado el presupuesto. Por ello, el Pleno validó en su último Pleno conceder una subvención de 367.000 euros para los trabajos, y el resto, lo aportará Cáritas. El montante final no alcanzará el millón de euros, si bien la entidad prevé contar con «donaciones» de otras entidades para dar vida al proyecto cuanto antes.

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La idea de Cáritas es gestionar el complejo -que tendrá unas 35 plazas- como un centro de corta estancia para personas que «vengan a España sin tener un colchón familiar» en el país, según el responsable de Comunicación de Cáritas para la crisis en Ucrania.

Eso significa que, aunque no hay un tiempo determinado para la estancia porque depende de cada refugiado, la idea es trabajar con ellos para encontrarles un alojamiento definitivo y, a ser posible, estable. La mayoría de los ucranianos que están saliendo de su país recaban en países del entorno, como Polonia o Alemania, más próximos al lugar del conflicto porque tienen la «esperanza» de que la guerra a raiz de la invasión por parte de Rusia acabe pronto. Por eso, el caudal de refugiados está disminuyendo.

Las obras en el interior del centro.

Aún así, el centro leganense acogerá a ucranianos a través de varios cauces, aunque funcionará mayoritariamente a través del ‘boca a boca’, de familiares residentes en el territorio nacional que conozcan la existencia del centro. Además, se pondrá a disposición de Cáritas nacional y funcionará, igualmente, en coordinación con el Centro de Refugiados de Pozuelo de Alarcón. Todo este escenario hace difícil cuántos refugiados pasarán por el complejo leganense durante el primer año.

Recuperar personas

Es más, según Prado, no hay un protocolo estándar fijado para la acogida. «Se trata de cubrir necesidades», explica tras recalcar que Cáritas prevé que muchos de los migrantes sean familiares de primera o segunda línea de residentes en España que vienen sin «un manto» de protección y que inicialmente se han asentado en pisos pequeños. Llega a haber hasta nueve personas viviendo en vivienda de 70 metros, una situación que no se puede mantener mucho tiempo y que se complica, además, por la subida de los costes de suministros como la luz o el gas.

En este sentido, el centro de Leganés proporcionará asistencia básica como manutención, ropa o cama, pero también asistencia médica o psicológica. Muchos niños y madres -los padres tienen que quedarse combatiendo y no les permiten salir- llegan a España con graves secuelas por la violencia y lo inhumano de la guerra. En Leganés se les aportará ese grado de estabilidad necesario para poder seguir viviendo.

De hecho, algunos de los albañiles que trabajan en la transformación del centro son ciudadanos ucranianos, personas muy «sensibilizadas» con el conflicto bélico que tienen a sus hijos en el país invadido. «Tienen unos 55 años -explican desde Cáritas- y entienden estos como una labor de ayudar. Es algo muy humano».

En materia de personal, Cáritas tiene pendiente de «definir» el número de personas que trabajarán directamente en el centro. Sí se sabe que contará con trabajador social, enfermero y médico, entre otros. Muchos de los puestos estarán cubiertos por personal de la propia entidad, pero otros se crearán para proceder a la contratación de trabajadores.

«Una vez estabilizados -explica Prado-, se les buscará un alojamiento de larga estancia en la lista de familias de Ucrania que tiene la pastoral de Emigraciones». Al mismo tiempo, se solicitará ayuda a las Administraciones públicas. En cuanto a los plazos de estancia, no hay: la idea es «estabilizar» a las personas, una misión que dependerá de cada uno.

El exterior del centro.

Segundo uso del centro

¿Y qué ocurrirá con el centro cuando acabe la guerra en Ucrania y cese el flujo de refugiados?. Desde Cáritas tienen claro que las instalaciones seguirán prestando un importante servicio social. De hecho, la opción que tienen más posibilidades es que la dotación se reconvierta en un Centro de Día para personas mayores, también gestionado por Cáritas.

Su ubicación, en el barrio de Zarzaquemada con una pirámide de población mayor que empieza a envejecer, aconseja la necesidad de una infraestructura para la tercera edad.

La construcción del centro ha contado con apoyos en Leganés, pero también con críticas. Algunos partidos de la oposición no se han opuesto a su habilitación, pero sí han recordado que, en los últimos años, el municipio carece de albergue para personas sin hogar, así como de comedor social. Por eso, barajan esta posibilidad como una opción posible para cuando acabe la guerra.

El Gobierno central calcula que alrededor de 120.000 ucranianos han buscado refugio en España, de los que unos 110.000 han obtenido la protección temporal que conceden las autoridades y más de 3.000 han encontrado un empleo, la mayoría mujeres. El 75 por ciento de las protecciones temporales otorgadas se concentran en Cataluña (24.401), Comunidad Valenciana (23.384), Madrid (17.548) y Andalucía (16.329). Mientras, se calcula que 3.019 están en alta laboral (2.072 mujeres y 947 hombres), lo que supone que en menos de dos meses de residencia en España, el 6,5 % de los desplazados ya tienen un empleo y alta en la Seguridad Social.

David G. Castillejo

Corresponsal de Noticias para Municipios, Europa Press en la zona Sur de Madrid

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