Agentes de la Guardia Civil pertenecientes al Equipo Fiscal y Fronteras de la Unidad Fiscal y Aeroportuaria de la Comandancia de Madrid han localizado un almacén en Fuenlabrada que distribuía bebidas asiáticas de contrabando y se han incautado bebidas por valor de 288.000 euros.
La investigación arrancó tras una inspección realizada por el equipo de la Guardia Civil a un comercio minorista tras hallar bebidas alcohólicas de origen asiático que carecían de los precintos fiscales, ha informado el Instituto Armado.
Tras realizar un rastreo en la documentación aportada por el propietario se logró identificar un almacén ubicado en un polígono de Fuenlabrada como punto de distribución de esta mercancía.
La inspección que realizaron los agentes permitió localizar numerosas cajas que albergaban botellas con diferentes licores asiáticos, por lo que lo que los agentes se incautaron de 16.743 botellas que carecían de las precintas legales para su comercialización.
En la inspección colaboró la Dependencia Regional de Aduanas e Impuestos Especiales de la Agencia Tributaria de Madrid, que realizó una valoración del género intervenido por valor de 288.000 euros. El propietario del almacén está investigado por su presunta implicación en un delito de contrabando.
El municipio recoge a lo largo del año un importante número de intervenciones por presuntas infracciones en materia de aduanas o comerciales. En este sentido, el polígono de Cobo Calleja registra buena parte de este tipo de intervenciones debido a la elevada actividad que se produce en este polígono empresarial, donde la mayoría de las empresas son de origen oriental.

Detenido por amenazas
Por otro lado, en los últimos días, agentes de la Policía Nacional han llevado a cabo otra intervención en la localidad enmarcada en el ámbito empresarial. Los agentes detuvieron al presunto responsable de una extorsión a un empresario para cobrar una deuda de 27.000 euros, según ha informado la Jefatura Superior de Policía de Madrid.
El detenido llevaba extorsionando a la víctima desde el pasado año y «la tenía sometida a amenazas y agresiones físicas, produciéndole una doble fractura de mandíbula», según las mismas fuentes. El detenido contactó telefónicamente con su hija de once años y le preguntó de «manera inquietante» por su padre, causando una gran preocupación en la niña.
La investigación se inició con la denuncia en dependencias policiales de una persona que relataba que estaba siendo extorsionada desde hacía varios meses. Según la víctima, como consecuencia de su situación económica, se vio obligada a solicitar un préstamo de 27.000 euros a una persona que conocía.
