Han sido detenidas dos personas y se investiga a otras siete

FUENLABRADA / 20 ABRIL 2020 / La Guardia Civil ha desarticulado una organización dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual de mujeres en las provincias de Toledo y Madrid, con uno de los centros de explotación localizado en Fuenlabrada. En la operación ‘Maracanai’ han sido liberadas ocho mujeres de edades comprendidas entre los 19 y 34 años de diversas nacionalidades, en mayor medida de Sudamérica.

Según informa la Benemérita, han sido detenidas dos personas, un hombre y una mujer, ambos de nacionalidad española, y se está investigando a otras siete, a quienes se les imputan los supuestos delitos de trata de seres humanos con fines de explotación sexual, pertenencia a organización criminal, delito contra la salud pública y blanqueo de capitales.

También se han practicado cuatro registros domiciliarios, dos en la provincia de Toledo y dos en la de Madrid, de los que han sido liberadas las ocho víctimas que vivían en condiciones de hacinamiento en los mismos lugares donde eran explotadas sexualmente.

Investigación

La investigación se inició a finales de 2018, cuando se recibió una denuncia de una de las víctimas captadas por este grupo criminal, la cual fue posteriormente reconocida judicialmente como “testigo protegido”.

Según la Guardia Civil, “la denuncia resulta especialmente dura debido a que esta víctima habría permanecido detenida ilegalmente durante un tiempo aproximado de cinco años”.

Agentes de la Guardia Civil en una detención (Foto: Archivo Guardia Civil).

No obstante, su testimonio permitió identificar y localizar tres lugares de explotación sexual en las localidades de Seseña Nuevo (Toledo), Fuenlabrada y Madrid capital, hechos que permitieron corroborar a los investigadores una gran actividad de posible explotación sexual, sobre todo en el lugar ubicado en Seseña Nuevo.

Captación

El grupo criminal ahora desarticulado captaba a las víctimas mediante engaño y falsas expectativas de actividades remuneradas ajenas a toda relación con la explotación sexual, todo ello a través de personas que se dedicaban a “controlar” explotaciones agrarias donde trabajaban ciudadanos extranjeros que se encontraban irregularmente en España y en condiciones de vida bastante precarias, lo que las convertía en víctimas “fácilmente captables”.

Otra de las formas de captación de los tratantes era a través de Internet mediante la publicación de anuncios de ofertas de trabajo, donde se aportaban datos que posteriormente resultaban ser totalmente falsos.

Una vez en los lugares de explotación, a las víctimas se les retiraban sus documentaciones personales, siendo amenazadas con que si se intentaban escapar serían denunciadas y expulsadas del país, dándose incluso casos de uso de violencia física sobre ellas.

Corresponsal de Noticias para Municipios, Europa Press en la zona Sur de Madrid