Pese a que lleva más de 20 años en funcionamiento en España, el contenedor amarillo es todavía uno de los que más dudas genera a la hora de depositar los residuos y cerca de un tercio de la población sigue sin saber con exactitud qué introducir y qué no en estos contenedores.
Es lógico pensar que todos los objetos que estén fabricados con plástico o de lata y que ya no nos son de utilidad, van al contenedor amarillo, pero no siempre es así. Existen una serie de productos que pueden acabar en el contenedor equivocado, lo que se conoce como residuos “impropios”.
Para aclarar todas las dudas acerca de este contenedor, desde Noticias para Municipios hemos podido conversar con Jorge Martín de la Peña, subencargado de recogida de residuos en Esmasa, la empresa de servicios municipales encargada de la limpieza y de la recogida de basuras en la localidad.

¿Qué tirar en el contenedor amarillo?
«Fundamentalmente hablamos de tres tipos de envases: envases de plástico, latas o envases metálicos y los Tetra Briks«, resume Martín de la Peña, quien empieza a desglosar la gran cantidad de envases que caben en este contenedor amarillo.
Empezando por los envases de plástico, el contenedor amarillo admite desde las botellas de plástico (agua, refrescos, detergentes, suavizantes) hasta recipientes de productos de higiene y limpieza (tubos de cremas o pastas de dientes), pasando por los yogures, tapones, tarrinas, bolsas o cualquier otro envoltorio de plástico (también el corcho).
Si pensamos en los envases de metal, la variedad de envases sigue aumentando, con todo tipo de latas (refrescos, de conserva, tapas) o el papel o bandejas de aluminio (las blandas, no de metal puro) y los botes de desodorante y otros aerosoles.
Por último, los llamados Tetra Briks (leche, zumos, vino, caldos), que «aunque comunmente se les lleme cartones, al tener mezcladas partes de cartón, plástico y aluminio, se introducen en este contenedor amarillo«, según explica Martín de la Peña, que recalca que este último envase es uno de los errores más comunes, aunque no el único.

¿Cuáles son los errores más comunes?
«No todos los plásticos, por el hecho de ser plástico, van al contenedor amarillo», insiste este trabajador de Esmasa, quien rememora que alguno de los residuos equivocados que más se depositan en este contenedor son los juguetes de plástico o los chupetes y biberones.
En general, cualquier tipo de plástico duro, no especialmente maleable, estaría en el contenedor equivocado. «Las cajas de CD’s y DVD’s, y los propios CD’s, las carcasas de vídeos de VHS y cintas de cassete tampoco pueden depositarse en el amarillo», añade Martín de la Peña.
También es muy común encontrarse en estos contenedores bolígrafos, rotuladores, sacapuntas, todo tipo de cables o cargadores o incluso las pilas. «Todos estos residuos especiales deben ir a un punto limpio. Además, en la ciudad tenemos minipuntos limpios, que se pueden depositar estos residuos», recuerda.
Para terminar, nos alerta sobre otro de los errores comunes que más se encuentran en su día a día. «Cuando recogemos la papeleras de los parques, lo que más nos sorprende es la gran cantidad de latas. Incluso a veces nos encontramos varias latas recogidas dentro de una bolsa, y el contenedor de envases lo tienen enfrente», explica.
«Una persona que se preocupa de meter las latas en una bolsa y luego lo tira a la papelera, es porque realmente no sabe que lo debe tirar a la isla de envases. Puedo entender que una persona que vaya por la calle bebiendo una lata, pues le pille a mano una papelera y la tire, no va a buscar el sitio para tirarla. Pero sí que vemos mucho eso. Eso es por falta de información», relata Martín de la Peña.

¿A dónde van todos estos residuos?
Por otro lado, también trata de desmentir el ‘bulo’, que está extendido en muchos sitios, de que al final todo se mezcla. «Estos envases se llevan a una planta de reciclaje, todos los días hacemos la recogida con nuestros camiones, y luego allí lo que se hace en la planta es su separación», reitera.
El sistema funciona como una cadena, en la cual hay varias personas, que separan las latas para un lado, las botellas para otro, los brikcs por otro, «porque luego, a la hora de reciclar, cada reciclado es distinto».
Primero se separan los materiales según sean aptos o no aptos. Por ejemplo, las etiquetas, los restos o tierras de algún tipo se desechan. Este proceso puede ser algo complejo, ya que se separan al menos tres fracciones: metales (acero y aluminio), plásticos (PET, PEAD, film) y plástico mezcla. Una botella de agua sería plástico PET, una lata de refresco sería metal y una bolsa de patatas sería plástico mezcla.
Por otro lado, también se segregan según los colores. De esta forma se optimiza el uso de colorantes. Luego, las piezas se rompen y trituran en trocitos pequeños para facilitar el tratamiento. Después se lavan, cubriendo los trozos con agua y dejando que las impurezas más densas queden abajo. Así se logra la separación total.
