Alicia Pascual publica ‘Blanco sobre azul’, una profunda investigación sobre la Escuela de Instructoras Rurales ‘Onésimo Redondo’
ARANJUEZ/ 22 DE AGOSTO DE 2020/ El 15 de mayo de 1951, festividad de San Isidro, fue el día elegido por el dictador Franco para inaugurar en Aranjuez el proyecto por el que quería llevar los principios del Movimiento Nacional a todos los pueblos de España, haciendo especial hincapié en la formación de las mujeres: la Escuela Nacional de Instructoras Rurales ‘Onésimo Redondo’.
La doctora en Historia Moderna y Contemporánea, Alicia Pascual, acaba de presentar el libro “Blanco sobre azul. La formación de la mujer al servicio de la España Rural (1950-1980)” (Ed. Doce Calles) en el que se adentra en la historia de esta escuela, hoy sede de la Academia de Oficiales de la Guardia Civil, y que pronto se convirtió una de las joyas de las que el franquismo presumió en el extranjero, hasta el punto de que en Chile se levantó una réplica en la década de los 70.
“Traían a toda la gente que venía de fuera, las alumnas llegaron a preparar meriendas para Imelda Marcos o para los presidentes de muchos países”, explica la autora sobre una escuela pensada para formar a las mujeres que serían las encargadas de alfabetizar y de instruir a otras mujeres en el ámbito rural, enseñándoles a aprovechar las oportunidades agrícolas o ganaderas que les brindaba cada territorio.
Eso sí, sin salirse del papel que el franquismo concedía a la mujer en su tiempo: “las educaban en roles totalmente enfocados al ámbito femenino, les exigían abnegación, espíritu de sacrificio”, dice Pascual, quien subraya en el libro el importante papel que los conceptos de dios y de patria tenían en la formación de estas mujeres.
La Escuela Nacional de Instructoras Rurales estaba dirigida por la Sección Femenina y en su desarrollo tuvo un importante papel Pilar de Primo de Rivera, que abre el libro con una de sus citas: “El verdadero deber de las mujeres de la Patria consiste en formar familias… donde se fomente todo lo tradicional”.
“Franco dio a la Sección Femenina el papel de formar a las mujeres y ellas lo cumplieron a la perfección. Trataron por todos los medios de llevar hasta el último rincón las consignas del régimen”, señala Alicia Pascual, incidiendo en la disputa que Pilar Primo de Rivera mantuvo con la Iglesia, empeñada en desterrar de la formación de estas mujeres la educación física o la educación musical, que tuvieron mucha importancia en el centro.

Contradicciones
Señala también las contradicciones con que se encontraban en el seno de esta institución algunas de las mujeres que pasaron por ella y con las que ha tenido ocasión de conversar antes de escribir este libro.
“Lo más importante para las mujeres era la familia, tener hijos, cuando la mayor parte de las de las dirigentes de la Sección Femenina estaban solteras. Pilar Primo de Rivera no se casó nunca”, resalta la investigadora, quien cree que el impacto real que llegó a tener esta escuela sobre las mujeres del ámbito rural en España no fue excesivo, toda vez que al año salía una promoción de 35 mujeres preparadas para emprender su tarea instructora y no todas terminaban marchándose a algún pueblo.
Cuenta Alicia Pascual que, en 1960, el Ministerio de Agricultura convocó una oposición destinada a estas mujeres y que se ofertaron más plazas que personas se presentaron a los exámenes.
No obstante, la autora señala que muchos de los principios que se promovían entonces –la familia, los hijos, el hogar– están aún vigentes. “Esos valores en que se formaron, que tienen ahí impregnados, se los siguen inculcando a sus hijas y a sus nietas, se aprecian en la sociedad actual. Todas esas cosas están todavía ahí, grabadas a fuego”, explica.
Aunque no todas siguieron la senda convenida por el franquismo, apunta Pascual, ya que “muchas de estas mujeres pasaron a la UGT, al PSOE… una llegó a ser alcaldesa de Herri Batasuna”, comenta, apuntando como en aquel colegio, de moral y disciplinas tan estrictas, las alumnas se las ingeniaban para leer a Lorca y a Machado y para cantar por las noches, acompañadas de algunos de los mandos, las canciones de Raimon.
Para recomponer la historia de la Escuela Nacional de Instructoras Rurales ‘Onésimo Redondo’, Alicia Pascual ha pasado diez años buceando en el Archivo General de la Administración y en la Real Academia de la Historia.
