Las mujeres de negro
Imagen que ilustra el cartel del documental 'Las mujeres de negro', mujeres de luto reunidas donde enterraron a los asesinados por el franquismo. Foto decida por el director de la película, Rober Astorgano.

Iban de negro por fuera, pero también por dentro, y se convirtieron, por obligación, en guardianas de la memoria. Ellas, muchas, todas mujeres, conservaron a sus desaparecidos entre unas pocas fotografías y cientos de recuerdos y utilizaron el silencio para proteger a los suyos de la represión franquista tras el final de la Guerra Civil (1936-1939).

Hubo miles de mujeres de luto perpetuo en todos los pueblos de España que hicieron de ese color una forma de persistencia y visibilidad de sus tragedias.

Las mujeres de negro
Algunas de las mujeres de negro cuyas historias cuenta en un documental Rober Astorgano.

A pesar del miedo y de las humillaciones, ellas lucharon inteligentemente por recuperar a sus muertos. Al menos simbólicamente, mientras sorteaban con sus hijos, nietos y hermanos la hambruna que llegó con la posguerra, primero, y los 40 años de dictadura franquista que continuaron después. El negro, pues, se convirtió en un emblema de su propia dignidad.

Solas contra el hambre y las represalias

Con descendientes de 35 de aquellas mujeres de negro de La Rioja se ha sentado a hablar el fotógrafo y cineasta riojano, Rober Astorgano, después de descubrir por casualidad que él también tenía una memoria familiar que recuperar

‘Las mujeres de negro’ es el resultado de aquellas cerca de 50 horas de charlas que ha convertido en una película documental, en un libro y en un exposición fotográfica para homenajear la fortaleza de todas esas mujeres, incluida la de su bisabuela.

Grabación de una de las entrevistas para el documental ‘Las mujeres de negro’. En primer plano, el director, Rober Astorgano.

“Yo no sabía que mi bisabuelo, Julio Uruñuela, había sido asesinado”, nos cuenta, “y cuando lo descubrí quise ahondar más en todo lo relacionado con los 2.000 asesinados que hubo en La Rioja. Me di cuenta de que esa parte estaba documentada, pero las mujeres que quedaron, entre ellas mi bisabuela, Joaquina Echebarría, como el resto de mujeres que iban de negro, eran las grandes olvidadas. Me parecía que debían tener un reconocimiento enorme, porque realmente fueron las que sacaron adelante a toda la familia y fueron las pioneras en la recuperación de la memoria histórica”, explica.

*En las imágenes de arriba, a la derecha, el cartel del documental ‘Las mujeres de negro’; en el centro, la bisabuela de Rober, Joaquina Echebarría y, a la izquierda, la abuela del fotógrafo, Elena Uruñuela Echebarría. Fotografías decidas por Rober Astorgano.

El descubrimiento: su bisabuela, una de las mujeres de negro

Fue una fotografía de los años 20 en la que aparecen los bisabuelos de Rober lo que le despertó las ganas de rescatar su propia historia. Era una imagen gastada en blanco y negro, el único recuerdo físico que guardaba su abuela, Elena, de su padre y de su madre juntos. Detrás de la fotografía, la tragedia.

Las mujeres de negro
Única fotografía conservada en la que aparece el bisabuelo de Rober Astorgano, Julio Uruñuela, junto a trabajadores de la fábrica de embutidos donde trabajaba antes de poner su propia carnicería. Foto cedida por Rober Astorgano.

“Mi bisabuelo fue asesinado durante la guerra y mi bisabuela, Joaquina, se quedó con 9 hijos a cargo y con una carnicería que acababan de abrir. Después, al mayor lo mandaron al frente donde murió y del que jamás se volvió a saber nada. Luego, perdió al más pequeño siendo bebé por el llamado ‘mal de teta’, que era como llamaban a la leche materna cuando estaba en mal estado por los disgustos que se llevaba la madre. Así que ella sola sacó adelante a siete hijos y peleó para que no le quitaran el negocio”.

Nada de esto se sabía en la familia de Rober. Su abuela Elena nunca habló de ello. A veces por cautela -la que aprendió a tener desde pequeña para sobrevivir a las represalias-, y otras, la mayoría, porque cuando empezaba a hacerlo, el llanto le cortaba el aliento. En esos intentos de su abuela por hablar Rober descubrió tanta cantidad de sufrimiento guardado que se lanzó a destaparlo.

El luto y el silencio, herramientas en común de la resistencia

La historia de Joaquina no era la única que se guardaba casi en secreto entre las familias riojanas. De hecho, el silencio es, junto al dolor, otro de los puntos en común de todas las recogidas en ‘Las mujeres de negro’. “Son muy impactantes”, asegura, Rober, y acto seguido, cuenta la de una.

“A una de esas mujeres le mataron a sus tres hijos de 16, 20 y 22 años. Solo al final supo que uno de ellos estaba en ‘La Barranca’ y otro en una fosa común. Del tercero, nada. Es terrible no saber dónde están los muertos y es terrible no poder encontrarlos”.

‘La Barranca’ es hoy un monumento conmemorativo donde se sabe que enterraron a 407 fusilados. Está situado en Lardero, a pocos kilómetros de Logroño, y hasta allí los llevaron para ejecutarlos y enterrarlos.

Las mujeres de negro
El fotógrafo y diretor de ‘Las mujeres de negro’, Rober Astorgano en ‘La Barranca’. Foto decida.

En ese lugar, que por entonces era parte de unos campos de cultivo, se juntaban las mujeres de negro –madres, hijas, hermanas y esposas- para llorar a sus muertos. En silencio gritaban lo que nadie les permitía decir: que parte de los suyos estaban allí y que habían sido ejecutados. Ellas lo convirtieron en un símbolo.

Historia de mujeres asesinadas

Aunque las mujeres fueron, en su mayoría, las que sobrevivieron a los fusilamientos, Rober Astorgano también ha documentado la historia de una de las 46 asesinadas durante la represión franquista, a través de su hija Jacqueline, que hoy tiene 93 años. Una historia que al director riojano le ha conmovido especialmente y con cuya protagonista ha creado un vínculo especial.

Arriba a la izquierda Jacqueline sosteniendo una de las pocas fotografías que conserva de su madre, Marina Argentina, antes de su ejecución. A la izquierda, la imagen en tamaño original. Fotografías cedidas por Rober Astorgano.

“A su madre, Marina Argentina, la mataron con 24 años cuando Jacqueline tenía seis. Era maestra y daba clases en la CNT. Fueron a por ella para matar las ideas, porque era una mujer francesa, feminista y adelantada a su tiempo. Jacqueline cuenta en el documental que iba a la cárcel a visitarla pero no la dejaban verla y que cuando quería darle la mano a través de las rejas de la ventana, le tiraban cubos de agua. Recuerda que hasta hizo un dibujo de eso”.

Las mujeres de negro
Jacqueline, en primer plano, junto a su hija Susana (detrás), durante las charlas con Rober para el documental ‘Las mujeres de negro’.

Contra el olvido, hablar

Al final, las 35 historias que Rober plasma en ‘Las mujeres de negro’ se cuentan en el documental de una en una, «pero terminan siendo la misma», la de la memoria de un país que el director riojano quiere reivindicar para generaciones como la suya y las siguientes.

“De hecho”, nos cuenta, “el documental lo han visto estudiantes de Magisterio que no tenían ni idea de lo que pasó en España en el 36”. “Un error”, que se ha empeñado en tratar de solucionar en parte con el documental. «Le debemos el recuerdo a las mujeres que iban cada año al lugar donde sabían que estaban los suyos», reflexiona, «y al igual que ellas no se permitieron olvidar, nosotros no nos podemos permitir un país sin memoria”.