Kiberli Durán García tenía 33 años, era una mujer trans y vivía en Figueres (Girona). La mató su expareja el 19 de mayo en la plaza Josep Tarradellas, de la localidad gerundense con un cuchillo, a plena luz del día. En pocas horas trascendió su orientación sexual y también un debate que lleva años larvado en el feminismo español: ¿puede una mujer trans ser víctima de violencia de género? ¿Debe contabilizarse como tal?
Cuando ocurrió el asesinato, este periódico optó por la prudencia. La condición trans de Kim, como se la conocía en su entorno, no estaba confirmada con certeza, y publicar un dato de identidad sin contrastar podía causar daño a personas reales —como de hecho había ocurrido con un nombre que circuló erróneamente en redes.
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