El gran incendio forestal de la Sierra Oeste de Madrid ha alcanzado su “momento álgido”, con la cabeza del fuego fuera de capacidad de extinción y unas 45.000 personas evacuadas o confinadas en distintos municipios de la región.
Las llamas continúan avanzando hacia Robledo de Chavela y Fresnedillas de la Oliva, impulsadas por fuertes rachas de viento, mientras el operativo mantiene abierta la posibilidad de ordenar nuevas evacuaciones o confinamientos en localidades situadas más al norte.
“En este momento, el incendio está en su momento álgido”, ha advertido el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo, tras la última reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado.
Una cabeza imposible de atacar
La intensidad de las llamas y las rachas de viento, que han superado los 60 kilómetros por hora, impiden atacar directamente la cabeza del incendio.
Los trabajos se concentran en estos momentos en la defensa de las poblaciones amenazadas y en la consolidación del flanco derecho, que preocupa especialmente a los técnicos ante el cambio de viento previsto.

El frente principal permanece fuera de capacidad de extinción y continúa desplazándose hacia el norte.
El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, ha advertido de que la situación sigue siendo “muy complicada” y no ha descartado que sea necesario ampliar las evacuaciones durante las próximas horas.
25.000 evacuados y 20.000 confinados
El balance provisional sitúa en unas 45.000 las personas afectadas por las medidas de protección: alrededor de 25.000 evacuadas y otras 20.000 confinadas.
Martín ha avisado de que esta cifra puede aumentar si las llamas siguen avanzando.
“Es una cifra muy significativa y no descartamos en absoluto que en las próximas horas tenga que crecer todavía”, ha afirmado.
El gran frente surgido de la unión de los incendios procedentes de Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias ha superado ya Navas del Rey.
Durante la tarde se ordenó la evacuación de Robledo de Chavela y Fresnedillas de la Oliva, además del confinamiento de Navalagamella, mediante mensajes ES-Alert enviados a los teléfonos móviles de la población.
Los vecinos de Robledo deben desplazarse hacia El Escorial, mientras que los de Fresnedillas tienen que dirigirse hacia Valdemorillo. Los habitantes de Navalagamella deben permanecer en sus viviendas hasta nueva orden.
La noche, la gran esperanza
El operativo confía en que la caída de la intensidad del viento durante la noche abra una “ventana de oportunidad”para atacar los distintos frentes y tratar de anclar la cabeza del incendio.
“Vamos a tener la esperanza de que la noche nos dé esa ventana de oportunidad para intentar anclar la cabeza”, ha explicado Novillo.
Hasta que cambien las condiciones meteorológicas, los esfuerzos se mantendrán concentrados en la protección de los núcleos urbanos y en evitar que el fuego siga avanzando.
Las pavesas, pequeños fragmentos incandescentes transportados por el viento, están recorriendo varios kilómetros y provocando nuevos focos más allá de las líneas de defensa establecidas por los equipos de extinción.
Martín ha reconocido que el incendio sigue todavía lejos de estar controlado o perimetrado.
Sin daños personales
Pese a la gravedad de la situación, hasta el momento no se han registrado daños personales.
Tanto la Comunidad de Madrid como la Delegación del Gobierno han insistido en que la prioridad absoluta continúa siendo salvar vidas, garantizar evacuaciones seguras y proteger a las poblaciones amenazadas.
Las autoridades han pedido a los ciudadanos que no se acerquen a las zonas afectadas, sigan únicamente fuentes oficiales y atiendan de forma escrupulosa las instrucciones de los servicios de emergencia.
Las antenas de la NASA, en situación crítica
El operativo también trabaja para proteger el complejo de antenas de Robledo de Chavela, una instalación estratégica para las comunicaciones con misiones espaciales.
Según ha advertido el delegado del Gobierno, la infraestructura se encuentra en una situación “crítica” por la proximidad del incendio.
En cuanto al fuego de Burgohondo, en Ávila, todavía no ha entrado en la Comunidad de Madrid y su avance se dirige más hacia el norte de lo previsto inicialmente.
La batalla principal se libra ahora en la Sierra Oeste, donde miles de vecinos esperan que la noche y la caída del viento den a los equipos de emergencia la oportunidad que necesitan para frenar un incendio todavía fuera de control.
