La brecha digital de género no comienza en la adolescencia ni en la elección de estudios. En realidad, comienza mucho mucho antes, en el seno del hogar. Así lo advierte la Fundación Madrina, que ha puesto el foco en la exclusión tecnológica de muchas madres, especialmente en contextos vulnerables.
Con motivo hoy del Día Internacional de las Niñas en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), la organización ha alertado de que resulta difícil despertar vocaciones científicas y tecnológicas en las niñas si sus referentes más cercanos —sus propias madres— carecen de competencias digitales básicas.

Esta desconexión no solo limita el acceso a herramientas tecnológicas, sino que también refuerza estereotipos de género que alejan a las menores del ámbito STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
Infrarrepresentadas en las ‘STEM’
La advertencia de la entidad se base en diversos informes internacionales que respaldan esta preocupación. Según datos de organismos europeos, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en carreras tecnológicas, y uno de los factores determinantes es la falta de exposición temprana a la tecnología en entornos familiares. Cuando en casa no se utilizan herramientas digitales o se perciben como inaccesibles, las niñas tienden a desarrollar menos interés por este ámbito.
Para revertir esta situación, la Fundación Madrina desarrolla programas de formación basados en el marco europeo denominado como DigComp. Estos están orientados a dotar a mujeres en situación de vulnerabilidad de habilidades digitales y son cursos que abarcan desde la alfabetización en datos hasta la ciberseguridad. Pero también, se centran en el aprendizaje del uso práctico de aplicaciones administrativas y herramientas de inteligencia artificial.
La Fundación Madrina imparte cursos de capacitación digital a mujeres para mejorar su independencia y empleabilidad.
En todos los casos, el impacto va más allá de lo técnico, porque muchas de estas mujeres han estado fuera del mercado laboral durante años debido a responsabilidades de cuidado. Así que, recuperar competencias digitales supone también recuperar autonomía, confianza y oportunidades laborales. De hecho, según datos de la propia entidad, el 85% de las participantes inicia la formación sin conocimientos digitales y logra mejorar su empleabilidad en un 60% en apenas tres meses.

Una herramienta cotidiana que evita el aislamiento y la dependencia
Uno de los casos de éxito es el de Edna. Edna es madre de un bebé de 15 meses que tras participar en los talleres de Fundación Madrid, ha aprendido a gestionar trámites administrativos online, solicitar citas en organismos públicos y desenvolverse con herramientas digitales básicas. Además, ha reducido su dependencia de terceros y, consecuentemente, ha ganado independencia en su día a día.
No obstante y, a pesar de los logros, las organizaciones sociales advierten de que la formación por sí sola no es suficiente. La falta de acceso a dispositivos adecuados y a una conexión a internet estable sigue siendo un obstáculo importante. Por ello, reclaman una mayor implicación de administraciones públicas y empresas para garantizar recursos básicos como ordenadores, tablets y conectividad en los hogares más vulnerables. Por tanto, el reto, apuntan, no es solo educativo, sino también social y estructural.
