A Pepa no le cuesta sincerarse y hablar de cómo el alcohol le arrebató la dignidad y se hizo con las riendas de su vida. Verbalizarlo ha formado parte de su proceso de ‘sanación’, así que no se anda con medias tintas. Y aunque lo ha contado muchas veces en los grupos de terapia, su forma de expresarlo dice a quien escucha que aquellos años siguen muy dentro de ella.
Tranquila y paciente, la Pepa que siempre debió ser recibe a ‘Noticias para Municipios’ en la casita que sirve de local a APLAA desde hace casi 40 años, el mismo lugar al que acudió un día de desesperación y en el que encontró lo que buscaba: ayuda.
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