En un sector tan fundamental para la construcción del imaginario audiovisual como es el del guion, las mujeres siguen siendo minoría. Así lo confirma el estudio ‘La profesión de guionista en España’, realizado por el Instituto Universitario del Cine Español de la Universidad Carlos III de Madrid, en colaboración con la entidad de gestión de ‘Derechos de Autor de Medios Audiovisuales (DAMA), la Fundación de la Sociedad General de Autores de España (SGAE), el sindicato de guionistas ALMA y el Foro de Asociaciones de Guionistas Audiovisuales (FAGA).
A partir de una encuesta a más de 500 profesionales y entrevistas en profundidad, la investigación evidencia una realidad que el feminismo lleva años denunciando, la persistencia de la brecha de género. Y lo hace con una contundencia que atraviesa todos los ámbitos de la profesión.

Según los datos, solo el 32,1 % de las personas que se dedican profesionalmente al guion en España son mujeres, frente al 67,1 % de hombres. La única excepción cercana a la paridad es el ámbito de las series, donde la participación femenina alcanza el 41 %. En el resto, el desequilibrio es notable, ya que las mujeres apenas suponen el 28,5 % en cine, el 29,5 % en programas, el 22,9 % en otros formatos y un escaso 21,8 % en documentales.
Acoso y violencia estructural en la profesión
La encuesta revela que el 40 % de las mujeres guionistas ha sufrido acoso o discriminación laboral, frente al 15,1 % de los hombres. En su caso, la causa más señalada es el sexo (60,6 %), lo que pone de manifiesto una dimensión de violencia estructural en el entorno laboral.
Además, las mujeres tienen menor presencia en los niveles de mayor remuneración. Solo el 3 % de ellas supera los 100.000 euros anuales, frente al 5,8 % de los hombres. Y aunque tienen más representación en tramos intermedios, un 16,4 % sigue ingresando menos de 10.000 euros al año.
El estudio también destaca que más de la mitad de los y las guionistas han sufrido irregularidades laborales. El 54,1 % señala que no se ha aplicado correctamente el convenio colectivo vigente hasta 2024. Entre los incumplimientos más frecuentes figuran el exceso de jornada, el impago del salario completo o la ausencia de pluses por disponibilidad.
Las mujeres, además, sufren una doble penalización, laboral y simbólica. El 58,2 % de los profesionales señala que no suele aparecer en el material promocional de los proyectos en los que trabaja, el 55,3 % ha sido excluido de ruedas de prensa y casi la mitad, de festivales o ceremonias de premios.

Un espacio profesional masculinizado
El acceso al guion como profesión sigue siendo complejo. Casi un tercio de quienes ejercen no ha cursado estudios específicos de guion, aunque las mujeres acceden en mayor proporción a través de másteres o cursos especializados.
La entrada al sector se produce muchas veces por contactos previos (17,3 %) o a través de pruebas de guion (23,3 %). No son pocas las voces feministas que critican que este sistema informal perpetúa redes masculinas donde las mujeres tienen más difícil entrar.
Además, el régimen laboral mayoritario es el de autónomo (44,6 %), especialmente en cine (60,4 %). Esta modalidad implica una gran inestabilidad y escasa protección social. La conciliación —factor clave en la brecha de género— queda en manos de cada profesional, sin apoyos institucionales reales.
Los derechos de autor, un espejismo
Aunque el guion es una obra protegida legalmente, los ingresos por derechos de autor son bajos. El 66,3 % de los y las guionistas perciben un máximo de 3.000 euros anuales por este concepto. Apenas el 6,8 % supera los 12.000.
El estudio señala que en las series, la distribución de créditos y de derechos se negocia principalmente entre guionistas y coordinadores o producción ejecutiva, lo que puede abrir espacios de arbitrariedad o exclusión.
En definitiva, el informe de la Universidad Carlos III concluye que la profesión de guionista en España no ha alcanzado aún la igualdad efectiva. A pesar de ciertos avances, persisten desequilibrios en la representación, las condiciones laborales, los ingresos y el reconocimiento.
Desde una perspectiva feminista, el estudio evidencia la necesidad de implementar medidas específicas. Por ejemplo, cuotas de paridad en equipos de guion, transparencia en la asignación de créditos, evaluación con enfoque de género de las políticas públicas y más presencia de mujeres en órganos de decisión.
