Maricarmen Abascal ha fallecido este miércoles a los 87 años en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde permanecía ingresada desde el pasado 23 de septiembre, el mismo día en el que fue desahuciada de la vivienda de Retiro en la que había vivido prácticamente toda su vida. El Sindicato de Inquilinas ha comunicado su muerte esta tarde y ha lamentado que la solución alcanzada para que pudiera regresar a casa llegara “demasiado tarde”.
Maricarmen murió sin poder cumplir precisamente aquello que había esperado durante sus últimos días en el hospital: volver a entrar en su casa de la calle Alcalde Sainz de Baranda, donde llegó junto a sus padres en 1956 y donde había vivido durante 71 años.
Su nombre se había convertido en apenas dos semanas en uno de los principales símbolos de la crisis de la vivienda en España. Su desahucio provocó concentraciones, una acampada que todavía continúa en la Puerta del Sol, nuevos decretos de vivienda y un movimiento que ha terminado desembocando en la convocatoria de una huelga general por la vivienda para noviembre.

Salió de su casa en camilla y acabó ingresada
El desahucio se ejecutó el 23 de septiembre después de varios intentos anteriores de lanzamiento. Maricarmen tenía reconocida una discapacidad del 50%, problemas de movilidad y utilizaba silla de ruedas.
Cientos de personas pasaron la noche frente al inmueble para intentar impedir el desalojo. Finalmente, la Policía Nacional abrió paso a la comisión judicial y, alrededor de las 13.00 horas, Maricarmen abandonó el edificio en una camilla del Samur y fue trasladada al Hospital Gregorio Marañón. Sus pertenencias permanecieron en el interior de la vivienda.
La mujer permaneció hospitalizada desde entonces. En los primeros días, su familia y el Sindicato de Inquilinas explicaron que estaba exhausta y preocupaban especialmente su cansancio y la falta de apetito. Este mismo miércoles, horas antes de conocerse su fallecimiento, representantes del Sindicato aseguraban que su estado de salud era “muy precario”.
Hasta el momento no se ha comunicado públicamente una causa médica concreta del fallecimiento, por lo que no puede establecerse médicamente que el desahucio haya sido la causa de su muerte. El Sindicato de Inquilinas sí relaciona el deterioro vivido por Maricarmen con lo que define como un proceso “torturante” y considera que la situación era evitable.

Un acuerdo histórico que no llegó a disfrutar
Cinco días después del lanzamiento se produjo un giro inesperado. Los representantes de Maricarmen y Urbagestión Desarrollo e Inversión SL, propietaria de la vivienda, alcanzaron un acuerdo después de una reunión de más de cuatro horas mediada por la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid.
El pacto contemplaba un nuevo contrato de alquiler de ocho años y una renta que no superaría el 30% de los ingresos netos de Maricarmen. La condición para regresar era que recibiera el alta hospitalaria.
Un día después, desde su habitación del Gregorio Marañón, Maricarmen aceptó el acuerdo. Su abogada, Beatriz Duro, explicó entonces que se había alegrado al conocer que podría volver a casa.
Pero el alta nunca llegó.
Maricarmen ha fallecido con sus pertenencias todavía en aquella vivienda y después de conseguir, tras años de batalla judicial, el acuerdo que le permitía regresar.
“No ha podido ser, pero por favor, luchad”
Durante su ingreso, Maricarmen no dejó de enviar mensajes a las personas que se habían movilizado por ella.
Dos días después de ser desahuciada apareció en un vídeo desde el hospital. “No ha podido ser, pero por favor, luchad”, pidió entonces. También aseguró que quería que su caso sirviera para que otras personas aprendieran a defender sus viviendas.
Cuando la protesta se trasladó a la Puerta del Sol, volvió a dirigirse a quienes permanecían acampados. Su mensaje fue de nuevo el mismo: “Valor. Luchad. Defended lo que es vuestro”.
Es precisamente esa frase la que el Sindicato de Inquilinas recupera ahora para despedirse de ella.

De un desahucio en Retiro a una protesta nacional
La historia de Maricarmen saltó rápidamente de su portal de Retiro a la Puerta del Sol.
La noche del 26 de septiembre, tras una manifestación por el derecho a la vivienda, las primeras tiendas de campaña comenzaron a instalarse en el kilómetro cero. En la primera noche había alrededor de un centenar de tiendas y unas 500 personas, según la Delegación del Gobierno.
La movilización creció durante los días siguientes y el caso de Maricarmen acabó dando incluso nombre a las medidas que el Gobierno llevó al Consejo de Ministros.
Los llamados “decretos Maricarmen” incluían medidas sobre desahucios de personas vulnerables, prórrogas de contratos, alquileres y grandes propietarios. Ambos fueron rechazados por el Congreso el pasado 2 de octubre. El Ejecutivo volvió a aprobar esta semana dos textos de vivienda que han sido publicados este miércoles en el BOE y que deberán pasar ahora por la Diputación Permanente tras la disolución de las Cortes.
En paralelo, las organizaciones sindicales han situado el 11 de noviembre como fecha de la huelga general por la vivienda, a las puertas de las elecciones generales del 29-N.

Silencio y aplausos en la Puerta del Sol
La noticia de la muerte de Maricarmen ha llegado esta noche hasta la propia acampada.
Las personas reunidas en la Puerta del Sol estaban celebrando una asamblea cuando se ha comunicado el fallecimiento. Cientos de personas han guardado un minuto de silencio y después han despedido a Maricarmen con un largo aplauso.
El Sindicato de Inquilinas ha asegurado que su caso supone “un antes y un después” y ha anunciado que continuará la movilización en su memoria.
“Seguiremos luchando por ti, por todas, como siempre quisiste”, ha señalado la organización.
Sánchez y Mónica García despiden a Maricarmen
Las primeras reacciones políticas tampoco han tardado en llegar.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha trasladado su cariño a la familia y seres queridos de Maricarmen y ha añadido: “Hoy sentimos esta pérdida como propia”.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha recordado el impacto que tuvo su historia: “Tu lucha despertó conciencias en toda España”, ha señalado. También representantes como Irene Montero, Gabriel Rufián o Salvador Illa han reaccionado públicamente al fallecimiento.
Maricarmen no consiguió volver a abrir la puerta de la casa por la que luchó durante años. Pero su desahucio convirtió su nombre en una pancarta, llevó a cientos de personas a dormir durante días en la Puerta del Sol y colocó la vivienda en el centro de la agenda política.
Su último mensaje fue exactamente el mismo que había mantenido durante toda su batalla: seguir luchando.
