Un agente de la Policía Nacional herido y al menos dos personas detenidas es el balance de la jornada de este lunes en la Puerta del Sol, después de que varios grupos radicales intentaran reventar la protesta por la crisis de la vivienda.
Los incidentes empezaron a mediodía, cuando, al término del desfile por el Día de la Fiesta Nacional, un grupo de personas con banderas de España, algunas de ellas inconstitucionales, se dirigió a la Puerta del Sol y rodeó a los acampados. Fueron centenares de personas, la mayoría jóvenes, las que trataron de acceder a la plaza con banderas de España, de la Falange y con la cruz de Borgoña. Entre ellas, también, enseñas de formaciones de extrema derecha falangistas y carlistas.

Un perímetro de seguridad
Los ultraderechistas llegaron entonando el Cara al sol. Lanzaron proclamas contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y algunos de ellos hicieron el saludo fascista con el brazo en alto. Entre sus consignas se escucharon gritos como “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende” y cánticos de amenaza contra la izquierda, como “rojo muerto, abono para mi huerto”. También arrojaron huevos a los acampados y les mostraron pastillas de jabón. La juventud de muchos de los ultras fue evidente desde el primer momento y desde la acampada se lo recordaron con un cántico irónico: “chicos, recordad que mañana hay cole”.
La Policía Nacional reaccionó levantando un perímetro de seguridad entre acampados y ultras, mientras los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) cerraron el paso a estos últimos para evitar que se acercaran a la acampada pacífica. La presencia policial fue en aumento y numerosos furgones cortaron el acceso a las tiendas de campaña. Los agentes pidieron además refuerzos para controlar la situación.
Según fuentes de seguridad del Metro, la Policía ordenó cerrar durante un tiempo todos los accesos al suburbano y a Cercanías situados en Sol, que se reabrieron a primera hora de la noche. Finalmente, los antidisturbios dispersaron a los ultras.
Lanzamientos de botellas en la calle del Carmen
No obstante, la tensión no terminó ahí, porque durante toda la tarde, grupos con banderas rodearon la plaza de Sol desde las calles Alcalá y Espoz y Mina, las más próximas al desfile, hasta Arenal y Preciados, sin lograr acceder por la fuerte presencia policial.

Uno de los momentos más delicados se vivió poco antes de las seis de la tarde en la calle del Carmen, donde, tras varias carreras y lanzamientos de botellas, la Policía detuvo a una joven. Pasadas las 19:30, los agentes reforzaron el dispositivo y fueron adelantando posiciones para hacer retroceder hacia la plaza de Callao a quienes intentaban llegar a Sol. Aunque la Policía controló la situación, los cánticos siguieron a distancia.
También desde el lado de la acampada, que respondía con “Madrid será la tumba del fascismo”, y sus manifestantes formaron un cordón en torno a todo el perímetro de las tiendas para proteger la protesta. Ante el temor a ser atacados, los organizadores pidieron ayuda a través de las redes sociales.
Agresiones a los acampados
La Asamblea de la Acampada denunció agresiones “por parte de personas con bandera de España”. Uno de los acampados explicó a EFE que hubo agresiones y provocaciones, lo que obligó a intervenir a la Policía.
No es la primera vez que la ultraderecha intenta llegar a la acampada. El sábado 3 de octubre, la Policía Nacional detuvo a tres personas que habían participado en una concentración de extrema derecha en Cibeles y que después trataron de acceder a Sol.
Aquella noche los agentes dispararon pelotas de goma en la Carrera de San Jerónimo y en la plaza de Canalejas. La convocatoria, bajo el nombre Indignados por España, contaba con el apoyo de grupos como Núcleo Nacional y Democracia Nacional, y estaba previsto un despliegue de unos 500 antidisturbios.
