La Comunidad de Madrid ha reforzado la formación tecnológica de los menores en situación de vulnerabilidad social con un programa que ya ha permitido formar a 6.250 niños y adolescentes entre 2024 y el primer semestre de 2026. La iniciativa combina el aprendizaje de nuevas tecnologías con la educación en un uso seguro y responsable del entorno digital para reducir la brecha tecnológica y mejorar sus oportunidades de futuro.
El programa TIC y TAC, impulsado por la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales en colaboración con la Fundación Sanders, se desarrolla en 28 de los 51 centros I+I de intervención integral con menores en riesgo social repartidos por distintos municipios madrileños.
Aprender tecnología pensando en el futuro
Durante este periodo se han realizado 606 acciones formativas, en las que han participado 3.215 niñas y 3.035 niñosde entre 6 y 17 años. El objetivo es acercarles a competencias que cada vez tienen mayor peso en el ámbito educativo y laboral.

Los participantes reciben formación en robótica, programación, impresión 3D, creatividad digital e inteligencia artificial, materias que les permiten desarrollar habilidades como el pensamiento lógico, la resolución de problemas y el trabajo en equipo, al tiempo que se familiarizan con tecnologías de creciente demanda.
Mucho más que aprender informática
El programa no se limita al aprendizaje tecnológico. Una parte importante de la formación está centrada en enseñar a los menores a desenvolverse de forma segura en Internet.
Los talleres abordan aspectos como el uso responsable de las redes sociales, la privacidad, la identidad digital, la autoestima, el tiempo de uso de las pantallas, la convivencia en el entorno digital y la prevención frente a diferentes formas de violencia tecnológica. El objetivo es que los jóvenes desarrollen hábitos seguros y conozcan los riesgos a los que pueden enfrentarse en el mundo digital.
También llegará a los pequeños municipios
La Comunidad de Madrid prevé ampliar este programa mediante un proyecto piloto que permitirá llevar estas actividades a mancomunidades de servicios sociales y municipios de menos de 20.000 habitantes que actualmente no disponen de un centro I+I, con el fin de extender esta formación a más menores y familias de la región.
