Viajar de mochilero por el mundo invita a la improvisación, y eso puede dar lugar a experiencias increíbles que ni siquiera habías imaginado. Pero viajar sin una mínima planificación también implica ciertos riesgos.
Los entornos desconocidos presentan distintos desafíos para la salud y la seguridad que conviene tomarse en serio si quieres asegurarte de que el viaje salga bien. Con un poco de preparación puedes mantenerte protegido sin renunciar a la libertad de viajar a tu aire.
Haz una comprobación rápida de tu destino
Antes de salir, dedica algo de tiempo a investigar los lugares que planeas visitar. La web del Gobierno cuenta con una sección específica de recomendaciones de viaje, actualizada constantemente con avisos oficiales sobre la mayoría de países, incluyendo riesgos de seguridad y salud, diferencias legales y requisitos de entrada.
Dedicar apenas cinco minutos a leer esta información te ayudará a viajar preparado y a cumplir con posibles requisitos obligatorios, como determinadas vacunas. También te permitirá saber qué zonas conviene evitar y dónde se encuentra la embajada más cercana en caso de emergencia.
Conocer, aunque sea de forma general, las costumbres y la cultura local también te ayudará a desenvolverte con más confianza. Evitarás comportamientos que puedan resultar ofensivos sin darte cuenta y te será más fácil comunicarte, integrarte y pasar desapercibido entre la gente.
Usa tus dispositivos con cabeza
En muchos sentidos, tus dispositivos pueden ayudarte a mantenerte seguro, pero utilizarlos en espacios públicos también te expone a robos. Y no solo hablamos de robos físicos: también existe el riesgo de que delincuentes informáticos accedan a tus datos personales.
Ser cuidadoso con dónde y cómo utilizas tus dispositivos puede mejorar mucho tu seguridad.
Las redes Wi-Fi públicas suelen ser vulnerables a ciberataques, lo que significa que información sensible, como contraseñas o datos bancarios, podría quedar expuesta fácilmente. Si necesitas conectar tu portátil a una red pública, es recomendable utilizar una VPN para garantizar una navegación segura. También conviene hacer lo mismo en el móvil para cifrar la conexión y dificultar que terceros intercepten tus datos.
Además, es importante usar contraseñas seguras y diferentes para cada cuenta, así como activar la autenticación en dos pasos siempre que sea posible para añadir una capa extra de protección.
Lleva contigo equipamiento básico de seguridad
Asegúrate de dejar espacio en la mochila para algunos elementos esenciales de seguridad, además de la ropa, los artículos de aseo y el entretenimiento portátil. Pueden resultar fundamentales si surge algún problema durante el viaje.
Uno de los primeros imprescindibles es un pequeño botiquín de primeros auxilios, incluso si solo planeas hacer actividades tranquilas en ciudades. Debería incluir tiritas y vendajes, toallitas antisépticas, analgésicos, antihistamínicos, medicamentos para problemas digestivos, sobres de rehidratación y cualquier medicación personal que necesites.
Si tienes pensado practicar actividades de aventura, llevar una linterna y un silbato puede ser clave para pedir ayuda o llamar la atención en caso de emergencia.
También es muy útil llevar una batería externa. El móvil es tu principal herramienta para comunicarte y pedir ayuda si ocurre algo, y mantenerlo cargado mientras estás constantemente en movimiento no siempre es fácil.
Toma precauciones de sentido común
No se trata de pensar siempre en lo peor, pero sí de mantenerse atento y ser consciente de los riesgos. Adoptar algunos hábitos sencillos puede marcar una gran diferencia para viajar con seguridad.
Evita caminar solo de noche por zonas desconocidas y mantén siempre tus pertenencias cerca. Si estás en una ciudad, guarda la cartera y los objetos de valor en bolsillos delanteros o en una riñonera interior para dificultar el trabajo a los carteristas.
Y, estés donde estés, no tengas miedo de confiar en tu intuición. Si una situación te resulta extraña o incómoda, busca ayuda o cambia de planes.
También conviene prestar atención a los riesgos para la salud. Algo tan simple como beber agua del grifo puede hacer que enfermes seriamente en algunos países. Infórmate sobre las recomendaciones locales de seguridad alimentaria y considera beber agua embotellada o purificada durante el viaje.
Además, llevar gel hidroalcohólico o toallitas desinfectantes puede ayudarte a reducir la exposición a gérmenes. Y contar con un seguro de viaje que cubra problemas médicos puede ahorrarte muchos problemas y gastos si algo sale mal.
