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El regidor madrileño, José Luis Martínez-Almeida, ha respondido a la líder de la oposición, Rita Maestre, sobre el caso de desokupación de ‘La Quimera’; no se expropiará tras su desalojo porque el Gobierno municipal «respeta la propiedad privada».

La de Más Madrid ha propuesto expropiar el inmueble si los propietarios, que durante muchos años lo dejaron abandonado, no lo ponían a disposición de los programas municipales de alquiler.

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Para el alcalde la «desokupación» no es cuestión de que «sea del agrado del electorado» de Más Madrid, por lo que considera que Maestre adopta «una actitud equidistante y ambivalente con la okupación».

«Lo que hace es exigir que lo expropiemos, pero no lo hacemos porque respetamos la propiedad privada«, quien ha reiterado que se trataba de un «narcopiso» y un «foco de delincuencia», concluyendo.

Desalojo de La Quimera – Fotografía Policía Municipal Madrid

Desalojo de La Quimera

La Policía Nacional y Municipal continúan con su trabajo, ahora de vigilancia, para que no vuelvan a okupar el edificio desalojado de La Quimera, en Lavapiés.

Este pasado miércoles los agentes de los dos cuerpos de Policía desalojaron por orden judicial a 76 personas que residían de forma ilegal en este edificio. Tras la desokupación quieren impedir que nuevas personas intenten entrar a vivir allí.

Las labores de vigilancia se prolongarán hasta que tapien los accesos al edificio, varios operarios ya trabajan en estas labores, se prevé que los trabajos se extiendan en el tiempo debido a la dimensión del inmueble. Los dueños quieren venderlo en cuanto les sea posible, de esta manera han incorporado seguridad privada.

En el desalojo se procedió a la detención de 13 individuos, 9 acusados de un delito contra la salud pública por portar o vender droga y los otros 4 por infracción a la Ley de Extranjería. Los agentes, además, han identificado al resto de desalojados, 63 personas, entre ellas tres mujeres y un niño.

Según fuentes policiales, los policías explicaron a las personas que residían en el inmueble que podían solicitar ayuda en las oficinas de servicios sociales, el Samu Social ya había atendido a alguno de los residentes. La mayoría de ellos se habrían quedado en las inmediaciones para intentar regresar.

Los vecinos explican que con la pandemia sus usuarios habituales se marcharon y el edificio pasó a ser okupado por indigentes y pequeños traficantes de drogas, dejando atrás su función social y provocando muchos problemas.

Al trapicheo de drogas se le sumaban las peleas y los problemas que provocaban. Los agentes pudieron detectar restos de heroína y metanfetamina en el edificio. Ante esta situación vecinos y comerciantes se unieron para acabar con esta problemática del barrio.

Alejandra Perez Navarro

Periodista en construcción, apasionada de la Historia Antigua y sus civilizaciones posee un blog propio donde escribe sobre ello. El ámbito periodístico que más ha trabajado ha sido la comunicación...

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