Jesús Santos es portavoz de Ganar Alcorcón y analiza las fiestas de alcorcón y el estado de la ciudad bajo su opinión personal.
ALCORCÓN/ 6 SEPTIEMBRE 2018/ Durante estos días, en Alcorcón celebramos nuestras fiestas municipales. Como todos los años, este evento es motivo de alegría e ilusión para el conjunto de las vecinas y vecinos. También son unas jornadas de trabajo para Asociaciones de vecinos, feriantes, comerciantes, así como para las personas que conformamos Ganar Alcorcón, que ubicamos nuestra caseta del cambio en el recinto ferial. Como todos los años, se ha liberado una inmensa fuerza colectiva que demuestra que, si nos lo proponemos (y nos dejan), podemos ser un gran municipio.

Sin embargo, esto contrasta con la absoluta dejadez a la que el Partido Popular tiene sometido al municipio. Deterioro total de las infraestructuras, incapacidad de mantener la ciudad limpia, gestión nefasta de la empresa pública, sistemas de climatización que no funcionan en dependencias municipales, un IBI desorbitado o la inseguridad generada sin cobertura municipal suficiente para estas fiestas y la vuelta ciclista a España.
El escaparate que ha levantado David Pérez no representa a la buena gente de Alcorcón, no representa la grandeza de una comunidad que cada año se reivindica en fiestas como un faro de alegría, disfrute y solidaridad. Lo demostró, por ejemplo, el comercio local, que masivamente respaldó la iniciativa de un Punto Violeta instalado en la caseta de Ganar Alcorcón durante fiestas. También lo hicieron centenares de vecinas y vecinos que han planificado actividades, organizado casetas y puesto su grano de arena para hacer de nuestras fiestas un lugar de encuentro, a pesar de la ausencia total de proactividad por parte del Ayuntamiento. Por eso mismo, nosotros nos ausentamos este año del pregón, para denunciar que esta situación de abandono debía terminar. Para denunciar que hacía falta una institución local que se pusiera a la altura de sus vecinas y vecinos.
Da la sensación de que las energías creativas de decenas de miles de personas se encuentran secuestradas por un Partido Popular que ha convertido el Ayuntamiento en amortiguador del optimismo y la iniciativa vecinal. Durante estos primeros días de fiesta he reflexionado que, si tuviéramos un Ayuntamiento que desterrara el enfrentamiento permanente y diera libertad, medios, recursos y espacios a estas iniciativas, podríamos organizar unas fiestas referentes en el sur de Madrid.

Tenemos a las mejores personas, así como un tejido asociativo en lo vecinal, deportivo, social y cultural magnífico. Gente alegre, creativa y trabajadora, que quiere Alcorcón y cuida sus fiestas como el gran evento de encuentro y disfrute colectivo que es. Siempre he pensado que nuestra ciudad despegaría como un referente del sur y posiblemente de muchos municipios en España si fuéramos capaz de ordenar todo ese potencial mediante el apoyo adecuado del Ayuntamiento.
Durante estas fiestas se respira un ánimo general de cambio. Nuestra caseta ha querido inaugurar una ruta de energías positivas para sacar a nuestra ciudad de la ruina en la que el PP nos tiene instalados.
Para contribuir a ello, hemos puesto toda la carne en el asador, ofreciendo una variada oferta cultural y musical, pero también abriendo nuestra caseta del cambio como lugar de reflexión y debate de temas de central importanciacomo la limpieza, el feminismo, la literatura, las necesidades de los jóvenes o el deporte de base. Queremos ser un espejo de lo que se puede llegar a hacer si cooperamos. Aún sin gobernar, intentamos predicar con el ejemplo.
Confiamos en que estas sean las últimas fiestas de la década ruinosa, que esperamos desterrar el próximo año de una vez por todas. Las fiestas siempre serán maravillosas, porque la compañía de la gente de Alcorcón es garantía de éxito. Pero este encuentro colectivo debe servirnos para reflexionar sobre lo lejos que podríamos llegar si, al potencial de nuestras vecinas y vecinos, le acompañara un Ayuntamiento que estuviera a la altura.
