En este artículo de opinión, el portavoz del PSOE en Torrejón, Javier Castillo, sobre la «crisis territorial» española y sobre la polémica de los indultos

TORREJÓN DE ARDOZ/ 1 JUNIO 2021/ En la reincidencia sobre aquello que generó el problema jamás encontrarás la solución, la historia está repleta de conflictos resueltos por actos de valentía.

Se puede tener la responsabilidad necesaria para saber que el marco de tu acción política debe ser un reflejo de los problemas de la sociedad en la que tratas de incidir para mejorarla, o tener objetivos cortoplacistas, electoralistas y, en definitiva, egoístas, para tan solo tratar de mejorar tu situación individual dentro de una sociedad que te ha relegado reiteradamente a la situación de tener que mejorarla.

La crisis territorial española ni es nueva ni desparece por ignorarla.

Rajoy trató de mirar hacia otro lado y cuando quiso girar la mirada, se topó con una consulta y un referéndum en Cataluña. Pensó entonces que, por el contrario y por la vía de la urgencia, la confrontación de fuerzas era la solución y vio como desde el exilio, Puigdemont celebraba una nueva victoria electoral del bloque independentista en Cataluña, y de manera paralela, el mejor resultado de la historia en las Elecciones Generales del 2019.

Ahora, el nuevo líder del PP, Pablo Casado, y sus socios, anuncian movilizaciones y recogida de firmas con los mismos propósitos que Rajoy. Le atisbo el mismo futuro, solo que quizá no ha ponderado que él está en la oposición y su retroceso puede ser letal. Sorprende que un 3% de apoyo, (tres diputados y última fuerza política) en las últimas elecciones catalanas no haya sido ejemplo suficiente.

En su camino arrastra a Ciudadanos que, desde el shock de su involución, parece obviar que esas posturas le han llevado a la irrelevancia política y a tener menos diputados en el Congreso (de España) que Esquerra Republicana de Catalunya.

Alabo cualquier intento de mirar a esta crisis enraizada a la cara, valoro a quien tiene la responsabilidad de escuchar y saber que el blanco o el negro son posturas que ganan por imposición pero solo hasta el día que el color derrotado pueda volver a alzarse, concuerdo con quienes saben que entre extremos hay un camino de equilibro que tiene un simple peaje: el diálogo. 

Publicidad

Me entrego a quien excluye el precio electoral en su intento de legar un país con menos problemas de los que encontró a su llegada. 

No obstante, no digo nada nuevo, asistimos a un capítulo repetido en la historia de la democracia española. El independentismo y la derecha española se retroalimentan, son plenamente conscientes de que en la polarización, ambos crecen y llevan años nutriéndose de la crispación.

Quien pone en cuestión la pluralidad de nuestro país y actúa en su contra, anhela un país que no existe.

Dejemos que dentro del espacio que establece la ley, se exploren vías diferentes de aquellas que nos han traído hasta aquí.

Me despido con la respuesta que dejo a alguna más que previsible valoración acerca de esta reflexión, y lo hago con palabras de la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC):

“Los indultos si llegan no serán un éxito… Serían una decisión política inteligente del Gobierno español contra el independentismo.”

Natalia Moreno

Periodista. 19 años dedicada a la comunicación corporativa y la estrategia digital en el sector financiero. Es CEO de Itopía, consultora de marketing y comunicación digital y colaboradora en medios...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *