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Temperaturas de 29º en la Escuela Infantil El Limonero

Entre 26 y 32 grados. Estas son las temperaturas que tienen que soportar nuestros hijos e hijas (de 0 a 3 años) durante los meses de más calor en la Escuela de Educación Infantil El Limonero de Parla, un centro de titularidad pública (Comunidad de Madrid) aunque gestionado por la empresa Clece. Y similar situación se da en otras escuelas infantiles de Parla de similares características.

De nuevo, el calor va a llegar, y la Consejería de Educación sigue haciendo oídos sordos a nuestras peticiones.

En julio del año pasado, una niña de dos años sufrió un golpe de calor, que por suerte no fue muy grave. De inmediato, las familias de los alumnos de la Escuela Infantil El Limonero trasladamos esta situación al director del Área Territorial Madrid Sur, Alberto González, solicitando que se hiciese una medición de las temperaturas y la toma inmediata de soluciones.

En una pronta respuesta, se autorizó a la dirección de la escuela infantil a tomar muestras de temperatura y se pautaron una serie de consejos “caseros” para bajar la temperatura de las instalaciones. Consejos como bajar persianas, ventilar aulas y activar los ventiladores de techo que ya se venían haciendo por parte del equipo educativo y con los que, aún así, la temperatura no bajaba de los 30 grados en las horas centrales del día. 

En dicha misiva, el director territorial indica que “… sin perjuicio de que, de cara al próximo curso, puedan emprenderse las actuaciones específicas que los órganos competentes, incluidos la propia empresa gestora de la escuela infantil, crean necesarios para solucionar el problema planteado, …”. Sin embargo, el “próximo curso” pasa ya por su ecuador y ningún órgano competente, incluida Clece, a quien se le ha trasmitido toda esta información, ha movido un solo dedo para “solucionar el problema planteado”.

El siguiente paso dado por las familias fue enviar una segunda carta al Área Territorial remitiendo el registro de temperaturas que autorizaron a hacer a la dirección, así como 200 firmas de apoyo. Pero cuál ha sido nuestra sorpresa que la contestación a esa segunda carta ha sido UNA FOTOCOPIA de la primera.

Mientras, tenemos que ver cómo la Comunidad de Madrid agiliza todos los trámites necesarios para ceder suelo público a un centro concertado católico argumentando que van a “defender la libertad de elección de cualquier ciudadano”. ¿Y quién va a defender que estos niños y niñas, repetimos, de 0 a 3 años, no pasen calor en sus aulas? Les recuerdo que hay escuelas infantiles que aún no tienen ni persianas. En fin. Una vergüenza. 

VANESSA CALLE

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