Fachada de Velintonia, la que fuera casa de Vicente Aleixandre y futura Casa de la Poesía en Madrid (Foto: CAM)
Fachada de Velintonia, la que fuera casa de Vicente Aleixandre y futura Casa de la Poesía en Madrid (Foto: CAM)

Velintonia, la histórica vivienda donde residió el poeta Vicente Aleixandre, comienza su proceso para ser reconocida como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Patrimonio Inmaterial y recibe estos días sus primeras visitas por parte del público.

La Comunidad de Madrid, actual propietaria del inmueble tras adquirirlo en subasta por 3,1 millones de euros, tiene como objetivo rehabilitar el espacio para transformarlo en ‘La Casa de la Poesía’, un centro cultural de referencia que rinda homenaje a la Generación del 27 y celebre tanto el centenario de este movimiento como el 50º aniversario de la concesión del Premio Nobel a Aleixandre en 1977.

Retrato de Vicente Aleixandre. Fotografía Ricardo Zamorano. imagen facilitada por la AAVA
Retrato de Vicente Aleixandre. Fotografía Ricardo Zamorano. imagen facilitada por la AAVA

El proyecto contempla la restauración integral de los dos números que conforman la finca. El número 3 será destinado a museo, centrado en la vida y obra del autor sevillano, mientras que el número 5 acogerá el archivo literario, un auditorio, despachos y una sala de exposiciones.

Con esta iniciativa, Velintonia pasará a formar parte del conjunto de espacios literarios de la región como la Casa de Lope de Vega o la Casa Natal de Cervantes. El nuevo centro cultural busca convertirse en un lugar vivo para el estudio, la creación y el encuentro, con actividades como talleres, conferencias, congresos y exposiciones que girarán en torno a Aleixandre, su época y su herencia poética.

Primeras visitas a Velintonia, la que fuera casa de Vicente Aleixandre y futura Casa de la Poesía en Madrid (Foto: CAM)
Primeras visitas a Velintonia, la que fuera casa de Vicente Aleixandre y futura Casa de la Poesía en Madrid (Foto: CAM)

Hoy Velintonia vuelve a recibir visitas del público en una iniciativa que puso en marcha la semana pasada el Gobierno regional con recorridos guiados por los espacios más emblemáticos de lo que en el futuro será la Casa de la Poesía de Madrid.

Un hogar convertido en historia viva

Algunas casas son simplemente edificaciones. Otras, como Velintonia, son páginas vivas de la literatura. Situada en la calle que hoy lleva el nombre del poeta —antes Wellingtonia—, la vivienda permanecía en gran parte desconocida para muchos madrileños, a pesar de haber sido testigo silencioso de la evolución de la poesía española durante más de cinco décadas. “Lo esencial es invisible a los ojos”, escribió Saint-Exupéry, y pocas frases podrían describir mejor lo que encierra esta casa.

En esta vivienda, donde Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898 – Madrid, 1984) vivió y escribió gran parte de su obra, se abrió por primera vez al público este viernes desde su fallecimiento. Los visitantes pudieron recorrer un lugar cargado de memoria, con las estancias aún marcadas por la huella del autor, quien fue reconocido con el Premio Nacional de Literatura en 1933 por ‘La destrucción o el amor’, y nombrado académico de la RAE en 1949.

Retrato de Vicente Aleixandre
Retrato de Vicente Aleixandre

El alma de Aleixandre aún habita en sus suelos hidráulicos, en las paredes que conservan fotografías antiguas, y en el jardín que preside el cedro del Líbano que él mismo plantó en 1940, tras regresar a casa tras su reconstrucción.

Durante las visitas guiadas, se destacó que la casa no fue solo un epicentro literario por lo que ocurría en la planta baja, donde el poeta recibía a figuras como Federico García Lorca, Miguel Hernández, Jaime Gil de Biedma o Javier Marías. También lo fue en el piso superior, donde floreció un espacio de creación liderado por mujeres.

La ‘Academia de Brujas’: poesía en femenino

La vivienda fue construida en 1927 por los padres del poeta. Aleixandre residió allí hasta su muerte, con la excepción del periodo de la Guerra Civil. Al término de esta, la distribución interna de la casa se reorganizó: la cocina pasó a ser la biblioteca donde el poeta recibía a sus invitados.

La difícil situación económica y los daños sufridos durante la contienda obligaron al autor a dividir la casa en dos unidades. Así nació el número 5 de Velintonia, que alquiló a su amigo Cayetano Alcázar, esposo de la escritora Amanda Junquera. Esta última mantenía una relación con Carmen Conde, la primera mujer en ingresar en la Real Academia Española.

Fachada de Velintonia, la que fuera casa de Vicente Aleixandre y futura Casa de la Poesía en Madrid (Foto: CAM)
Fachada de Velintonia, la que fuera casa de Vicente Aleixandre y futura Casa de la Poesía en Madrid (Foto: CAM)

En esta parte de la casa se formó lo que sus integrantes denominaron la “Academia de Brujas”, un círculo literario femenino que, aunque más discreto, replicaba el ambiente cultural del número 3.

Allí se celebraron tertulias, se escribieron y leyeron obras, se discutieron críticas literarias, y asistieron figuras como Maruja Mallo, Eulalia Galvarriato, Consuelo Berges y otras integrantes del grupo conocido como Las Sinsombrero.

Interior de Velintonia, la que fuera casa de Vicente Aleixandre y futura Casa de la Poesía en Madrid (Foto: CAM)
Interior de Velintonia, la que fuera casa de Vicente Aleixandre y futura Casa de la Poesía en Madrid (Foto: CAM)

En la planta baja, Aleixandre abría su puerta a todo aquel que llamaba. Allí recibió a lo más destacado de la poesía del siglo XX: desde Lorca, Cernuda y Neruda, hasta Cela, Montale, Carmen Conde, los novísimos y jóvenes poetas que se acercaban con sus versos en los bolsillos. Todos fueron acogidos con la misma cercanía.

Velintonia se convirtió en un refugio durante los años más duros del franquismo. Un espacio libre, sin censura, donde se podían compartir ideas, leer obras prohibidas y encontrar consuelo en la palabra. Durante décadas, fue probablemente el único rincón de Madrid donde la poesía podía respirarse sin restricciones.

Aleixandre transformó su casa en un hogar abierto, un lugar donde la palabra tenía poder, donde los consagrados y los nuevos talentos eran recibidos por igual. Neruda describió Velintonia como “un santuario mágico de la poesía”, y Francisco Brines afirmó que ningún otro poeta “ha ayudado a más poetas desde su contacto humano”.

Periodista especializada en el ámbito digital. Cuenta con más de 15 años de trayectoria profesional como redactora en diferentes periódicos, agencias de noticias y cadenas radiofónicas, aunque en...