El Teatro Barceló podrá seguir funcionando, al menos de momento. El juzgado ha suspendido temporalmente el precinto decretado por el Ayuntamiento de Madrid tras aceptar las medidas cautelarísimas presentadas por los promotores de la conocida sala de fiestas. Así lo ha confirmado este miércoles el delegado de Urbanismo, Medioambiente y Movilidad, Borja Carabante, en declaraciones a los medios.
La medida del Ayuntamiento respondía a dos infracciones graves por superar el aforo máximo autorizado de 990 personas, detectadas en sendas inspecciones de la Policía Municipal. Según explicó Carabante, se había ordenado el cese de actividad durante un año con fecha de ejecución prevista para el próximo 20 de noviembre.

El ocio nocturno celebra la decisión judicial y acusa a la ADA
La suspensión del precinto ha sido recibida con alivio por parte del sector del ocio nocturno. La Plataforma por el Ocio—que agrupa a organizaciones como Hostelería Madrid, Noche Madrid, Madrid en Vivo y varias asociaciones vecinales de zonas de ocio— ha emitido un comunicado celebrando la decisión judicial y criticando duramente la gestión del Ayuntamiento.
Hablan abiertamente de una “campaña de acoso” por parte de la Agencia de Actividades (ADA) hacia los locales de hostelería y ocio de la capital. Denuncian una “actuación errática” y falta de criterios claros a la hora de aplicar las normas, y acusan a la ADA de generar inseguridad jurídica.
Además, han solicitado una reunión urgente con Carabante para abordar lo que califican como un “vacío legal” en materia de aforos y seguridad de los establecimientos públicos.
Aforo, licencias y el eterno tira y afloja entre el ocio y el Ayuntamiento
Lo ocurrido con el Teatro Barceló no es un caso aislado. Desde hace meses, la tensión entre el Ayuntamiento y los empresarios del ocio nocturno va en aumento. La Plataforma advierte que se están tomando decisiones que ponen en jaque la viabilidad de numerosos locales, y piden una revisión integral de los procedimientos de inspección y sanción.
El caso de Barceló —uno de los locales más emblemáticos de la capital— ha reabierto el debate sobre la falta de claridad en los límites de aforo, las condiciones de las licencias y la proporcionalidad de las sanciones. Por ahora, la Justicia permite que el local siga abierto. Pero el pulso entre el ocio nocturno y el Ayuntamiento de Madrid sigue más vivo que nunca.
