El Naviluz, el autobús que cada Navidad recorre las luces del centro de Madrid, ya no es aquel servicio popular y accesible que estrenó el Ayuntamiento en 2016. Desde que la marca —registrada por la EMT— acabó explotada por la empresa privada Alsa, el precio del billete ha pasado de 2 euros a 15 euros, e incluso 20 euros en su versión “VIP”. Una subida del 750% frente al 26% que se ha encarecido la vida en España en este mismo periodo.
El resultado: un “regalo” municipal a una empresa privada con una marca que, sobre el papel, sigue perteneciendo a lo público hasta 2027.

De Carmena a Almeida: cómo un servicio público acabó privatizado
El Naviluz nació casi por accidente. En 2016, el Ayuntamiento de Manuela Carmena se vio obligado a improvisar un nombre nuevo tras descubrir que un particular había registrado “Navibús”, la denominación utilizada durante años. La EMT bautizó entonces el servicio como Naviluz, lo registró como marca pública y lo convirtió en un éxito: entradas a 2 euros, miles de viajeros, refuerzo de viajes y paradas adicionales por demanda.
Pero la llegada del PP al Ayuntamiento cambió el rumbo. En 2019, con José Luis Martínez-Almeida ya en Cibeles, el Consistorio apartó a la EMT y cedió toda la explotación a Madrid City Tours, una concesión municipal gestionada por Julià Travel y Alsa. Ese año ya costaba 4 euros. Luego vino la pandemia… y después la subida en cascada: 6 euros, 7 euros, 10 euros, hasta los 15 actuales.
Tres autorizaciones demaniales y un único Naviluz “oficial”
Con la liberación del mercado turístico, el Ayuntamiento abrió en 2023 una convocatoria para operadores privados. Tres empresas obtuvieron autorización para explotar las rutas navideñas abonando 250.000 euros cada una:
- Big Bus
- Experience Travel Tours
- Alsa
Pero solo Alsa comercializa el nombre Naviluz, lo que la sitúa en clara ventaja comercial pese a que la marca sigue inscrita como pública.
El recorrido oficial es fijo, con salida en Alfonso XII y paso por Paseo del Prado, Atocha, Puerta de Alcalá, Cibeles, Gran Vía, Velázquez, Serrano, Goya y el puente hacia Jorge Juan, donde este año lucen luces con forma de bandera de España.
Los billetes oscilan entre 15 y 20 euros, según la ubicación del asiento.

El otro frente: la lucha por el nombre “Navibus”
Además de Naviluz, una cuarta empresa vinculada a Big Bus opera el trayecto alternativo Navibus, que sale desde Menéndez Pelayo. Este recorrido no cumple las obligaciones municipales del servicio oficial.
Alsa, entretanto, ha registrado ya un nuevo logo de Navibus, preparando su control de ambos nombres comerciales cuando expire el registro del primero.
Retrasos, caos y cambios tras el colapso de 2024
El Ayuntamiento modificó el sistema actual tras el caos del arranque del servicio en 2024, con retrasos de más de una hora y largas colas en la parada de Felipe IV. El resultado ha sido un modelo privatizado, más caro y con menos frecuencia —máximo un bus cada 15 minutos— frente a los 5 minutos de espera del primer Naviluz de Carmena.
El Naviluz deja así de ser un servicio público barato para convertirse en un producto turístico de precio elevado. Pese a que la marca sigue registrada a nombre de la EMT, la explotación privada ha disparado tarifas, eliminado colas y diluido el espíritu popular con el que nació en 2016.
