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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció la semana pasada que el Gobierno de España desbloqueará «de manera inmediata» la llamada ‘Operación Campamento’ para la construcción de hasta 12.000 viviendas en Madrid, de las que el 60% serán públicas.

Fue en 2005 cuando los ministros socialistas de Defensa, José Bono, y Vivienda, María Antonia Trujillo, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, firmaron un primer convenio para la construcción en dos fases de hasta 22.100 viviendas en esta zona militar en desuso al oeste de la capital bordeada por la carretera de Extremadura A-5, en el distrito de Latina.

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El plan de entonces incluía la construcción de 10.700 viviendas en su primera fase. Se extendía sobre 211 hectáreas al oeste de la avenida de los Poblados. Las viviendas, comercios y oficinas se preveían construir sobre 55 hectáreas, mientras que el resto corresponderían a equipamientos sociales, zonas verdes, deporte e incluso un intercambiador que conectaría con la línea 10 de Metro.

Un tercio del terreno disponible serían carreteras para facilitar la movilidad de las cerca de 36.000 personas que podrían trasladarse a vivir allí en el futuro. Entre las muchas incógnitas que quedan por despejar de la Operación Campamento está como afectará al proyecto de soterramiento de la A-5 que ya ha iniciado el Ayuntamiento.

Uno de los tramos de la A-5 que van a ser soterrados

Proyecto actual

El objetivo inicial de este proyecto era soterrar los 3,8 kilómetros del Paseo de Extremadura entre la avenida de Portugal y el cruce con la Avenida de los Poblados a imagen y semejanza del soterramiento de la M30 y Madrid Río, siendo una de las promesas de campaña electoral del actual alcalde.

En el proyecto, presentado en la última campaña municipal, se contemplaban 80.000 metros cuadrados de zonas verdes y tres carriles por sentido con un coste aproximado de 180 millones de euros. La intención es crear un «pasillo verde» del suroeste a lo largo y ancho del Paseo de Extremadura.

Sin embargo, el anuncio del desbloqueo de la Operación Campamento podría obligar a replantear todo el proyecto de soterramiento de esta autovía urbana, ya que también atraviesa el nuevo planeamiento, y la actuación actual está basada en unos cálculos de movilidad efectuados sin incluir las necesidades de desplazamiento de decenas de miles de habitantes de esta nuevo proyecto urbanístico.

Además, en su primer planteamiento de movilidad, el Ayuntamiento contaba con añadir al proyecto un aparcamiento disuasorio para 2.000 vehículos junto a Aviación Española, así como implantar carriles bus exclusivos en todo el ámbito y “potenciar el servicio de Cercanías”.

El soterramiento también sería necesario en esta parte, ya que la Carretera de Extremadura cuenta con seis carriles para el tráfico en la zona, donde discurre a gran velocidad. Allí las recreaciones hechas públicas hace más de una década dibujan una A-5 con bulevares, arbolado y una disminución de la capacidad de tráfico notable.

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