La nueva Plaza de España de la capital ha descubierto este lunes su nueva imagen tras dos años y medio de obras -con una pandemia y nevada histórica de por medio- y aunque aún faltan «algunos remates», los madrileños han podido comprobar cómo estos más de 70.000 metros cuadrados son ahora más verdes, accesibles y están conectados el Parque del Oeste, los Jardines de Sabatini, el Campo del Moro, Madrid Río y la Casa de Campo.
Este 22 de noviembre llega después de unos trabajos que arrancaron el pasado 8 de abril de 2019. Fue en 2017 cuando se aprobó, durante el mandato de Manuela Carmena, el proyecto de reforma de la plaza, llamado ‘Welcome Mother Nature’, seleccionado mediante un proceso participativo con más de 200.000 personas.
Esta nueva Plaza de España sigue estando escoltada por Don Quijote y su fiel Sancho, pero ahora cuenta con un túnel de casi un kilómetro y un paseo arqueológico, además de carril bici y zonas de juego para los niños.

Dicho espacio se convierte así en la puerta verde a una malla transversal que procede del río Manzanares y establece un punto de penetración medioambiental hacia el centro de la ciudad. Una calidad ambiental que se ve, además, potenciada con la plantación de más de 1.100 nuevos árboles.
La gran transformación de este espacio ha sido posible gracias a la canalización de la circulación rodada a través de un túnel que permite trasladar el tráfico al nivel inferior del paso elevado construido en los años 60 y ganar el espacio en superficie para el peatón. El túnel resultante de la reforma conecta el tráfico rodado desde la calle Bailén hasta la de Ferraz.
Túnel
La parte nueva de ese túnel es continuidad del ya existente y va desde el inicio de los jardines de Sabatini, en la calle Bailén, hasta la calle Ferraz, más allá de Ventura Rodríguez. La unión de ambos túneles genera una infraestructura subterránea de más de 1.150 metros desde su entrada en Bailén, a la altura de la calle Mayor, hasta la salida de Ferraz. Además, tiene conexión con la cuesta de San Vicente, lo que permite dirigirse tanto a la M-30 como hacia la Gran Vía.
El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, hacía su aparición en la plaza de Oriente para descubrir este nuevo entorno. La lluvia ha respetado un recorrido que el regidor ha realizado arropado por técnicos de las obras así como por vecinos y curiosos que querían ver «cómo ha quedado esto después de tanta obra».
Junto a Almeida, la vicealcaldesa, Begoña Villacís; la delegada de Obras, Paloma García Romero, y el delegado de Desarrollo Urbano, Mariano Fuentes.
«Quedan algunos remates. Somos conscientes de que esto es como una casa que se estrena. En el día a día hay que ver qué cosas mejorar, como un posible tercer ascensor, o las papeleras, vamos a atender esas peticiones», ha trasladado Almeida a la prensa tras varias peticiones de los vecinos, que no han dudado en hacerse fotos con el primer edil o la vicealcaldesa.
Martínez-Almeida ha puesto en valor que el equipo de Manuela Carmena «tuvo la visión de hacer este cambio y tomó la decisión de mejorar este espacio urbano, en un eje patrimonial como este». «Es cierto que era mejorable, y este equipo de Gobierno recogió el testigo y ha conseguido finalizarlo con dos modificados, pero también con la nevada de Filomena y el parón de la pandemia», ha puesto en valor.

Asimismo, ha destacado la «continuidad institucional» así como «la capacidad de ejecutar y seguir con los proyectos que son buenos para la ciudad». Para Almeida este proyecto pone de relieve que la ciudad «es una de las grandes capitales del mundo», y tanto él como García Romero han agradecido el trabajo del director general de Obras, José Luis Infanzón.
Para Begoña Villacís, esta nueva Plaza de España «es un sueño hecho realidad». «Me he pasado aquí toda la infancia, ya me gustaría tener esta Plaza de España cuando acudía. Es un sueño hecho realidad».



