La llamada ‘cadena de la vida’ es lo que se conoce como la sucesión de acciones consecutivas (eslabones) llevadas a cabo por diversos intervinientes, como ciudadanos, profesionales de seguridad y efectivos de sanidad, ante una situación de parada cardiaca.

Y es lo que se puso en marcha el pasado 16 de diciembre de manera coordinada entre un monitor deportivo, sanitarios del Samur-Protección Civil y médicos del Hospital Ramón y Cajal, cadena que evitó la muerte de Carlos López, un joven de 36 años que sufrió una parada cardiaca mientras corría en cinta en un gimnasio de la capital.

El paciente Carlos López (i) abraza al monitor del gimnasio sufrió un infarto a su llegada a la Base Cero de Samur (Foto: EP)

El día 16 Carlos realizaba, como cada mañana, su ejercicio en la cinta cuando en un momento dado se desplomó. El monitor del gimnasio, Alberto Martos, escuchó el estruendo y se acercó a preguntarle que le había pasado.

«Entonces veo que no me responde, que Carlos empieza a hacer señales sin respiración, que se empieza a poner azulado. Entonces, pedí a un chico que fuera llamando a los sanitarios, otro que buscara un desfibrilador en un negocio cercano y yo me encargué del protocolo RCP. Me puse en contacto por teléfono de Paco, operador de la central de Comunicaciones del Samur, que me transmitió calma y me dio la teoría y comencé a realizar el protocolo correctamente«, ha explicado esta mañana en un encuentro que todos los protagonistas de esta historia en la Base 0 el Samur situada en la Casa de Campo.

Luego, ante la llegada de las facultativos del Samur, fueron ellos las que continuaron con las maniobras. Ese día Alberto tuvo que cancelar los entrenamientos que tenía programados con la situación que vivió y desde entonces está más pendiente de lo que ocurre en las cintas y se sobresalta ante cualquier ruido.

El paciente Carlos López abraza a la jefa de enfermería Rosario Pinilla cuando se reencuentran en la Base Cero de Samur (Foto: EP)

«Con el tiempo me di cuenta lo que logramos entre todos. El encuentro con Carlos lo necesitaba porque necesitaba hablar con él y que estuviera de maravilla. Me dicen que soy un superhéroe, pero el mensaje es que siempre hay que actuar, que tengamos conocimiento de los protocolos, una técnica bastante sencilla y que salva vidas. Y que la gente siga entrenando, que no tenga miedo. Carlos en 48 horas ya estaba estable», ha apuntado.

Trabajo en equipo

Paco también ha estado hoy presente en este reencuentro. «Alberto me ayudó muchísimo porque desde el primer momento le noté que, dentro de los nervios, estuvo asertivo y atendiendo mis indicaciones. Resolvía las dudas y cuando te toca al otro lado del teléfono a una persona que te sabe llevar las indicaciones te facilita el trabajo enormemente. Luego, cuando te reúne con la persona que has salvado la vida te sientes orgulloso y esté tan bien. Es una satisfacción enorme. Muy orgulloso de haber ayudado», ha explicado.

El paciente Carlos López (d) conversa con las personas que le salvaron la vida (Foto: EP)

Las personas que llegaron del Samur ese día al gimnasio fueron Elena Gómez, jefa de Guardia del Samur-Protección Civil, y Rosario Pinilla, jefa de Enfermería. Siguieron con las maniobras y colocaron a Carlos un desfibrilador DESA. En pocos minutos el corazón volvió a tener pulso. Una vez estabilizado, fue trasladado al hospital y desde hace días se recupera en su casa sin secuelas neurológicas.

En declaraciones a los medios, Elena recuerda que llegaron muy temprano al gimnasio y, una vez allí, continuaron las maniobras de RCP con Carlos y, tras haberle desfibrilador, se le trasladó hemodinámicamente estable al Ramón y Cajal, con buena evolución. «Que a los 5 días estuviera viendo la función de Navidad de su niña en el colegio supone el reconocimiento de nuestro trabajo y que sigamos trabajando y luchando. Estos nos compensa otras desgracias en las que no se pueden conseguir estos resultados», ha señalado.

En la misma línea, Rosario ha expresado que casos como el de este paciente suponen un «emoción muy grade saber que su trabajo, por el que tanto te formas y esfuerzas diariamente tiene estos resultados positivos Es el mejor regalo de Reyes que podemos tener», ha concluido.

Agradecimientos y celebraciones

Por último, el protagonista de la historia, Carlos López, ha señalado que no recuerda nada desde que se cayó de la cinta y perdió el conocimiento. «Gracias a los 9 minutos que estuvo el monitor y los servicios del Samur y del Ramón y Cajal estoy aquí dando esta entrevista. Estoy agradecido y sobrepasado por el agradecimiento de la gente. La verdad que lo valoro. Es importante ponerlo todo en contexto, saber que podría no estar aquí. Tengo muchas cosas que hacer en esta vida y estoy agradecido. No me he pregunto por qué me pasó a mí, sino por qué estaba Alberto, por qué llegó el Samur en minutos; hechos fortuitos que han provocado que este aquí», ha explicado.

«Antes me gustaba la Navidad pero este año lo hemos celebrado por todo lo alto. Nos ha servido para unirnos, para poner todo en su sitio, porque mañana se puede ir. Y pensar que estar cabreado con tu hermano por algo que ni te acuerdas es ridículo. Hay que disfrutar que estés haciendo las cosas por primera vez. No podemos perder ese foco», ha subrayado el protagonista.

Olga Martín

Periodista especializada en el ámbito digital. Cuenta con más de 15 años de trayectoria profesional como redactora en diferentes periódicos, agencias de noticias y cadenas radiofónicas, aunque en...

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