El Ayuntamiento de Madrid ha finalizado la restauración integral de la portada barroca del Museo de Historia de Madrid, tras una intervención que ha durado ocho meses y que ha supuesto una inversión de casi 175.000 euros. El objetivo: frenar el deterioro progresivo, recuperar su valor estético y patrimonial y garantizar su conservación a largo plazo.
Durante una visita a la portada, la delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, ha explicado que el proyecto ha consistido en una “limpieza profunda, delicada y compleja”, ya que incluye numerosos grupos escultóricos con detalles muy finos.

“Queremos que los ciudadanos entiendan lo difícil que es cuidar el patrimonio y por eso lo hemos abierto al público”, ha indicado Rivera, en referencia al programa ‘Abierto por restauración’, que ha permitido a más de 4.500 personas subir a los andamios entre mayo y septiembre de 2025.
La intervención ha abordado fisuras, pérdidas de material, alteración cromática, restos de ceras y biodeterioro, con técnicas compatibles y reversibles, siguiendo los criterios de restauración establecidos en la normativa patrimonial vigente.
La responsable del servicio de conservación preventiva del Ayuntamiento, Victoria Sandstede, ha detallado que se ha eliminado suciedad y morteros inadecuados, consolidado zonas frágiles y aplicado un hidrofugante para proteger de la humedad y el agua de lluvia.

“En las zonas donde no se pudieron retirar morteros antiguos, se integraron cromáticamente para no distorsionar la lectura del conjunto”, ha indicado Sandstede.
También se han protegido las rejas y elementos metálicos, se han instalado sistemas para evitar el posado de aves y se ha ampliado la línea de vida en la cubierta para facilitar futuras labores de mantenimiento.

Una joya del barroco madrileño
Diseñada por Pedro de Ribera entre 1721 y 1726, la portada es uno de los máximos exponentes del barroco madrileño, y preside el antiguo Hospicio del Ave María y San Fernando, actual sede del museo.
Construida en granito y dolomía, fue declarada Monumento Artístico Nacional en 1919 y es Bien de Interés Cultural. Sin embargo, algunas intervenciones pasadas afectaron negativamente a su estado, motivo por el cual el Ayuntamiento ha apostado por una restauración rigurosa y científica.
