Mañana, 15 de enero, está previsto que se produzca el primer gran corte de la A-5 con motivo de las obras del soterramiento de la vía a su paso por Madrid.
Aunque el pasado fin de semana ya se realizaron ocupaciones de la calzada en parte de la carretera por trabajos de demolición de edificios cercanos a la autovía, será mañana cuando el impacto de las obras se haga determinante.
Y es que a partir del miércoles la A-5 verá su capacidad limitada a dos carriles por sentido, la mitad de los actuales, entre los puntos kilométricos 3+300 y 6+250. Durante todo este proceso, la velocidad máxima de la vía en la zona de obras pasa de los 70 km/h actuales a 50 km/h.

Posteriormente, en la primera quincena de febrero, todo el tráfico se desviará a la calzada norte en sentido salida de Madrid, habilitando dos carriles por sentido, mientras que la calzada sur, en sentido entrada, se cerrará completamente para iniciar las obras de soterramiento.
Estas labores se extenderán hasta finales de 2025. A inicios de 2026, se procederá a trabajar en la calzada norte, desviando todo el tráfico a la sur.
Además, entre el 20 de enero y el 1 de febrero de 2025, en horario nocturno de 23:00 a 6:00 horas, la capacidad en sentido salida se reducirá un 75%, quedando un único carril habilitado. Durante el día, se mantendrán dos carriles por sentido en la calzada norte.
Refuerzo en el transporte público
Las obras generarán afectaciones al tráfico, especialmente en el tramo entre la avenida de Portugal y la avenida del Padre Piquer.
Para mitigar estos efectos desde el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad, el Ministerio de Transportes y otros municipios afectados se ha diseñado un plan de movilidad.

Este plan asegura, además de potenciar Metro, Cercanías y crear tres líneas de EMT, que durante las fases más críticas de las obras se mantendrán dos carriles por sentido en la autovía y será revisado y mejorado continuamente según las necesidades.
Refuerzo en la señalización y monitorización «en tiempo real» durante las obras en la A-5
Para facilitar la movilidad por la zona ante las complicaciones derivadas de las obras, se va a reforzar la señalización en puntos clave de la red viaria, considerados como «de decisión» para los conductores.
Esta señalización incluirá información sobre cortes y rutas alternativas, situándose en la M-40 antes de conexiones como la A-42 o vías urbanas como Vía Lusitana y avenida de la Peseta, y en nodos estratégicos como el Nudo A-5/M-40.
También se colocarán señales en otros puntos, como el enlace de la R-5 con la M-45, la M-503 antes de la conexión con la M-508, el paseo de Santa María de la Cabeza, y principales viales de la zona sur como la avenida de los Poblados. Además, los túneles de la M-30 dispondrán de señalización variable que informará con antelación sobre las afectaciones.

Antes de cada nueva fase de las obras en la A-5, se realizará una monitorización de los flujos de tráfico para ajustar y optimizar los desvíos propuestos. Este análisis se basará en modelos de microsimulación y en datos de tráfico obtenidos a través de sistemas como Floating Car Data (FCD) de TomTom, equipos de navegación OEM, datos GPS de aplicaciones móviles y dispositivos telemáticos, entre otros.
Este enfoque permitirá adaptar las medidas a las necesidades reales del tráfico y minimizar los impactos en los desplazamientos ciudadanos.
