El futuro complejo Gemswell Surf Madrid, llamado a convertirse en el mayor parque de olas artificiales de Europa, vuelve a quedar en el centro de la polémica. La Plataforma Ecologista Madrileña reclama la paralización cautelar de las obras al considerar que el proyecto es insostenible, carece de una evaluación ambiental adecuada y se desarrolla sobre un planeamiento anulado por la Justicia.
El complejo se construye desde agosto de 2024 junto al estadio Metropolitano, en el distrito de San Blas-Canillejas, con una inversión superior a los 60 millones de euros. De esa cantidad, 15,7 millones proceden de fondos europeos Next Generation destinados a proyectos de turismo sostenible.
Sin embargo, los colectivos ecologistas sostienen que detrás de esa etiqueta existe una instalación con un consumo de agua potable muy elevado y una situación urbanística todavía pendiente de resolución judicial.

Más agua evaporada de la que cabe en la laguna
La laguna artificial ocupará unos 23.000 metros cuadrados, el equivalente aproximado a dos campos de fútbol, y tendrá una capacidad de 30.000 metros cúbicos de agua potable suministrada por el Canal de Isabel II.
Según los cálculos difundidos por la Plataforma Ecologista Madrileña, la evaporación anual en una lámina de agua de ese tamaño podría alcanzar los 32.200 metros cúbicos, por encima de la cantidad total que cabe en la propia piscina.
Esto significa que, solo por evaporación, el recinto tendría que reponer cada año más agua de la necesaria para llenar completamente la laguna.
A esa pérdida habría que añadir las purgas del sistema de filtrado, la limpieza de una playa artificial de 5.500 metros cuadrados, el consumo de vestuarios y zonas de restauración y las pérdidas producidas por las salpicaduras y el funcionamiento de las olas.

Un consumo equivalente al de más de 800 personas
La plataforma estima que el consumo real podría situarse entre 38.000 y 42.000 metros cúbicos de agua al año, una cantidad similar al consumo doméstico anual de más de 800 personas.
Durante los meses de verano, la evaporación podría alcanzar los 184.000 litros diarios, según los cálculos realizados a partir de datos climáticos de la zona este de Madrid.
Los promotores defienden que el agua funcionará en un circuito cerrado de filtrado y recirculación. Los ecologistas responden que ese sistema permite reutilizar el agua, pero no evita su evaporación ni la necesidad de reponerla constantemente.
“La recirculación no elimina la pérdida física del agua, que tendrá que sustituirse con nuevos aportes procedentes de la red potable”, advierten.
Sin alternativa inmediata de agua regenerada
El proyecto contempla una posible conexión futura a una red de agua regenerada, siempre que la normativa lo permita.
No obstante, la Plataforma Ecologista Madrileña subraya que la legislación actual no autoriza el uso de este tipo de agua en actividades recreativas con contacto directo, por lo que el suministro de reposición tendría que proceder inicialmente del Canal de Isabel II.
Los colectivos consideran especialmente cuestionable este consumo en un contexto de cambio climático y presión creciente sobre los recursos hídricos.

El planeamiento fue anulado por el TSJM
El complejo está incluido en el Plan Especial para la mejora de Redes Públicas del área Parque Olímpico-Sector Oeste, aprobado en noviembre de 2024.
Ese planeamiento fue anulado por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en una sentencia dictada el 24 de noviembre de 2025.
Entre los motivos señalados, el tribunal consideró que las modificaciones introducidas exigían una modificación del Plan General y, por tanto, la correspondiente Evaluación Ambiental Estratégica, que no se realizó.
Pese a la sentencia, las obras han continuado, ya que tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid recurrieron el fallo ante el Tribunal Supremo.
La plataforma sostiene que esta situación genera una importante inseguridad jurídica y reclama que los trabajos se detengan hasta que exista una resolución definitiva.
El futuro del mayor parque de olas artificiales de Europa es un proyecto presentado como turismo sostenible que necesitará reponer cada año más agua potable de la que cabe en toda su piscina.
15,7 millones de fondos europeos
Los ecologistas también cuestionan que el proyecto haya recibido 15,7 millones de euros de financiación pública europea bajo el epígrafe de turismo sostenible.
A su juicio, estos recursos podrían haberse destinado a proyectos con un impacto social y ambiental más claro, como la recuperación de espacios naturales degradados o la protección de las cercanas Lagunas de Ambroz.
La Plataforma Ecologista Madrileña, formada por organizaciones como ARBA, GRAMA, Jarama Vivo, Liberum Natura y la Asociación Ecologista del Jarama El Soto, considera que el consumo de agua, la ausencia de evaluación ambiental y la anulación judicial del planeamiento justifican una paralización cautelar.
