Las asociaciones vecinales de Usera y Villaverde han anunciado nuevas acciones de protesta ante la instalación de una chimenea en el tanatorio de la M-40 y la posible entrada en funcionamiento del crematorio de Parcesa, una situación que ha reavivado la preocupación en ambos distritos.
La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) ha explicado que, pese a que aún no se ha resuelto el recurso judicial presentado contra la licencia concedida al proyecto, Parcesa ha continuado las obras. Dicho recurso fue aceptado a trámite a principios de este año por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 32.

Los vecinos de los barrios cercanos temen que durante los meses de verano el Ayuntamiento pueda conceder la licencia de actividad, lo que permitiría a la empresa funeraria poner en marcha el crematorio de forma inminente. Como respuesta, las asociaciones están organizando nuevas movilizaciones y prevén llevar el caso al Parlamento Europeo.
En paralelo, han lanzado una campaña en change.org para que la ciudadanía exprese su voluntad de no ser atendida por los servicios de Parcesa. La petición, que ya supera las 1.200 firmas, está disponible en Change.org.
En esta nueva iniciativa, los colectivos han recordado que es la cuarta vez que Parcesa intenta instalar un crematorio en este punto del sur de la ciudad: «pretende imponer su negocio por encima de la salud de los residentes, construyendo un crematorio en el Tanatorio M-40 sin importarles la salud de los vecinos más cercanos».

«Todo ello sin olvidar los parques situados en el entorno más próximo, todos ellos a menos de 250 metros de su pretendido crematorio. San Fermín, en Usera, y El Espinillo, en Villaverde, son las zonas residenciales que se encuentran más cerca de la parcela del crematorio, y por tanto más expuestas a sus emisiones tóxicas», han alertado.
Según han asegurado, las emisiones contendrán elementos como mercurio, dioxinas y furanos, óxidos de nitrógeno (NOx), dióxido de azufre (SO2), monóxido de carbono (CO), partículas finas (PM10, PM2.5), compuestos orgánicos volátiles (COVs), cadmio, plomo y cromo, procedentes de los 1.000 cadáveres y sus ataúdes que Parcesa proyecta incinerar cada año.
Las asociaciones han recordado que la funeraria ya intentó anteriormente abrir instalaciones similares en municipios como San Sebastián de los Reyes y Pozuelo de Alarcón, donde no obtuvo las licencias necesarias. Según denuncian:
«Parcesa ha intentado abrir crematorios en otras zonas de Madrid como San Sebastián de los Reyes y Pozuelo, pero en esas ocasiones las licencias han sido denegadas a pesar de que las ubicaciones elegidas estaban muy alejadas de edificios de viviendas. Sin embargo, cuando se ha solicitado en el Sur de la ciudad, tanto la Comunidad, como el Ayuntamiento de Madrid, han puesto todas las facilidades para que se pueda llevar a cabo».
Por último, recuerdan que en 2023 entregaron más de 16.000 firmas al Ayuntamiento de Madrid para expresar su rechazo al crematorio de la M-40 y advierten de los posibles impactos en la salud de la población del sur de la capital.
