El conjunto mostoleño perdió la imbatibilidad, el invicto y el coliderato tras la derrota con estrépito ante el C.F. Pozuelo (0-3)

MÓSTOLES/ 17 SEPTIEMBRE 2018/ Volvió a la tierra el C.D. Móstoles URJC este domingo de la manera más cruel posible: el conjunto mostoleño perdió la imbatibilidad, el invicto y el coliderato con estrépito ante el C.F. Pozuelo (3-0).

Ni el gran momento mostrado por los hombres de Salva Ballesta en este inicio liguero, ni los malos resultados cosechados por el Pozuelo en el arranque importó lo más mínimo en un partido que trasladó a los azulones a un escenario recurrente de algunos de los peores recuerdos recientes del imaginario azulón

Desde el primer al último minuto, los pupilos de Chema Ramos ejecutaron su plan a la perfección, manejando ritmo y tempo del partido a su total antojo. Pese a ello, y por extraño que pueda parecer, no compitió nada mal el Móstoles hasta el descanso.

El derrumbe y la tortura llegaron en la segunda mitad. El C.F. Pozuelo salió mordiendo y el Móstoles, en cuestión de minutos, se desmoronó. La tragedia puramente futbolística empezó a tornar en infortunio, y ahí es donde más acabaron perdiendo los azulones.

Un día funesto en el que nada le salió al C.D. Móstoles URJC, desdibujado y deshecho en una segunda mitad que pasa desde hoy mismo al baúl del olvido. Toca recuperar el ánimo y, si es posible, a alguno de los lesionados. No queda otra solución posible hasta el domingo. Entonces, el fútbol volverá a conceder otra nueva oportunidad a los azulones en San Agustín de Guadalix.