El Getafe se lleva un punto de Mestalla en un partido emocionante tras estar tan cerca de perder con estrépito como de vencer heroicamente
GETAFE / 25 SEPTIEMBRE 2019 / El Getafe logró un empate que se puede celebrar si se compara con el nefasto cuarto de hora jugado previo al descanso, o se puede lamentar si se observa el notable juego realizado en el inicio y final de encuentro. El descontrolado partido, repleto de desajustes y giros de guion, a buen seguro no deja contento a ninguno de los entrenadores, que compaginaron momentos de sus equipos de gran inspiración con instantes en los que se rozaba el desastre.
Gol de Mata en 40 segundos
Los azulones iniciaron el partido negando al Valencia los minutos de tanteo para entrar en calor. Salió con hambre y sacó recompensa antes de cumplirse el minuto de juego, gracias a una acción de córner. Servía a la frontal Damián para Jason, que ponía por raso un balón que Mata remató a quemarropa en el segundo palo.
Este comienzo soñado llenó de confianza al equipo, que intimidaba a un Valencia desdibujado y sin capacidad para encadenar un mínimo de pases para dirigir el juego hacia los dominios de David Soria. Con este panorama, era inimaginable el rocambolesco vuelco que daría el partido a la media hora, y no sería el único de la tarde-noche.
Maxi Gómez dio la vuelta al partido
Un centro de Kangin Lee mal despejado por Djené era recogido por Maxi Gómez, que se colocaba de pecho y definía de tijera ajustada al palo desataba la pesadilla que paralizó a los de Bordalás. Tras el primer gol se cambiaron los papeles: el Getafe se convirtió en un espectro y el Valencia se adueñó del juego. Los ‘ches’ lograron sacar mejores réditos de la inacción rival y en una acción de estrategia y una transición rápida los locales, Maxi Gómez de nuevo y Kangin Lee ponían el 3-1 en una franja de diez minutos, entre el 30 y el 40.
Con el torbellino de emociones cocinado por los goles, el Getafe sacó actitud de forma mal entendida. La frustración provocó entradas a destiempo y protestas a un árbitro que desesperaba a los jugadores azulones. Con la sensación de haber desechado un partido que parecía de cara, el Getafe se fue al descanso agradeciendo la tregua.
Jason sirve un nuevo partido
El ritmo de partida tras el entretiempo situaba al Getafe muy lejos de la reacción. La lentitud invalidaba el ingreso de Kenedy y Ángel en su propósito de remontar. Pero, superada la hora de juego, volvía a cumplirse el patrón del cambio de ambiente tras un gol inesperado. La aparición al primer palo de Jason, para tocar de espuela el centro de Kenedy y colar el balón por el primer palo devolvió la fe a los suyos.
El jugador getafense de propiedad valencianista puso talento y arrojo para contagiar a los suyos de su impetuosa actitud. Tres minutos después, con su centro apurando linea de fondo encontraba la volea de Ángel y el Getafe pasaba del 3-1 en el minuto 66 al 3-3 en el 69.
Nervios hasta el final
Después de que ambos equipos mandaran en el partido, se desconectaran y reaccionaran a la adversidad, el partido olvidó en absoluto la cordura. El Getafe llegó con más fuerzas y moral al tramo final, pero las dos defensas temblaban cuando el balón se acercaba a su portería por lo que la sensación de que podían llegar nuevos goles era palpable.
Un córner sacado bajo palos por Cucurella en un extraño gesto entre rodilla, pecho y mano -por el que se pidió penalti- era sucedido por un contrgolpe que Ángel no convertía en gol por centímetros, en un ejemplo a pequeña escala de la realidad de partido vivida.
El epílogo dejaba como guinda un gol anulado al Getafe por fuera de juego de Mata antes de entregar el remate a Ángel. Solo el pitido final del árbitro pudo dar cese a la ausencia de corrección y responsabilidad defensiva generalizada. A partir de ahora les toca a los respectivos técnicos realizar los análisis futbolísticos necesarios para suprimir a futuro los errores cometidos. Quedará a disposición de creativos de cine y psicólogos desentrañar los cómos y por qués de la frenética evolución de un excéntrico encuentro.
