El Getafe realizó en Valencia un partido en el que exhibió tanta fiereza en campo contrario como un desorden en el propio que deberá corregir pensando en el sábado y el poder ofensivo del Barcelona
GETAFE / 27 SEPTIEMBRE 2019 / Con un partido tan cargado de giros en el marcador y emocionales, el partido entre el Valencia y el Getafe daría para lecturas con diferentes contrastes. La que expresó la plantilla azulona en el postpartido, fue un análisis primordialmente positivo, considerando meritorio el empate obtenido como visitante ante un gran equipo.
Tanto José Bordalás como Mata se quedaron principalmente con la reacción del equipo ante la adversa situación de 3-1, el primero valorando la “ambición” con la que afrontó la situación, idea que también expuso el delantero, que añadió lo cerca que el equipo se quedó de anotar el cuarto gol.
Excelente salud ofensiva
El equipo parece haber crecido en su poder de ataque respecto a temporadas anteriores. La incorporación de Jason al once inicial está aportando al equipo recursos inéditos en las pasadas temporadas con Bordalás en primera. Además, el instinto goleador de los delanteros se mantiene tal y como se expresó en temporadas anteriores, pero la aparición del centrocampista ex-levantinista como fuente de goles y asistencias ya comienza a ser determinante, demostrando estar plenamente adaptado en apenas un mes de trabajo.
Los getafenses suman siete goles anotados en los dos últimos partidos, superando por mucho a sus dos últimos rivales en número de llegadas y dominando en extensas partes de los partidos. Todo parecer ir como la seda analizando a brocha gorda, pero al conjunto se le están escapando de su control determinados momentos de partido, en los que tira por la borda todo el trabajo cosechado previamente.
La defensa no funciona como antaño
En su comentario del partido, Bordalás y Mata no negaron que el equipo cometió errores de bulto en un tramo de partido nefasto. Bordalás destacaba la acción “aislada” del primer gol como desencadente del mal rato que los jugadores pasaron sobre el césped. Mata afirmó que el equipo “se sintió superado” en el cuarto de hora final de la primera parte.
El bajón repentino de juego, particularmente de desempeño defensivo, es algo que ya se repite en la presente temporada y cada vez genera consecuencias más graves para los azulones. El equipo está sufriendo en exceso en cada ocasión que el rival se acerca a portería propia y ve que cada vez que el rival remata a portería hace gol. El propio Bordalás ha señalado esto como el principal mal de los suyos en el inicio de la temporada.
El pasado domingo ante el Mallorca, cuando todo marchaba a la perfección, un gol fruto de una circunstancia particular desató miedos y el equipo se encerró olvidando competir y pelear la posesión a su rival. En el partido de Mestalla, se repitió lo mismo tras el gol del empate. En el primer caso el equipo recibió dos tantos en los dos primeros disparos del rival dentro de una fracción de siete minutos, en el segundo, tres goles en los primeros tres disparos y en diez minutos.
Estas fases de juego deben grabarse como un toque de atención serio para que el equipo mantenga un nivel regular en los noventa minutos en el futuro. El sábado el examen será más complicado ante un Barcelona de descomunal talento en su delantera, por lo que evitar despistes semejantes será una tarea obligatoria.
