El Getafe y el Osasuna acabaron en tablas (1-1) el encuentro que enfrentó a ambos equipos el pasado sábado. Los madrileños se adelantaron, que no pudo mantener la ventaja.
Eufórico por su goleada al Barcelona (4-2), Osasuna tuvo que reinventarse por completo para afrontar una de las salidas más complicadas de la temporada. Con tres puntos, podía terminar el sábado en posiciones de Liga de Campeones.
Vicente Moreno, el técnico de Osasuna, apenas hizo un cambio. Sacó a Juan Cruz del lateral izquierdo para apostar por Abel Bretones. El Getafe prácticamente imitó al técnico de Osasuna y no movió a ninguna de las piezas que consiguieron su primera victoria del curso frente al Alavés el pasado fin de semana (2-0).
El Geta no dejó espacios y pese a su situación en la zona baja de la clasificación es uno de los equipos más solventes en defensa.
Búsqueda de fórmulas
El técnico azulón anda en la constante búsqueda de fórmulas para conseguir un equipo solvente con el que competir y Osasuna tuvo la mala suerte de encontrarse a un equipo que, después de nueve jornadas y muchas dudas, parece que ya ha dado con la tecla.

De hecho, en la primera parte nunca inquietó la portería defendida por David Soria. Sólo Bryan Zaragoza desequilibró muy lejos del área, sin peligro para el Getafe.
El Getafe, bien armado atrás, fue comiendo terreno a su rival hasta hacerse totalmente con las riendas del juego pasado el cuarto de hora. Y pese a que no gozaba de ocasiones, apenas necesitó una para acabar con la igualdad en el marcador. La protagonizaron Álex Sola y Bertug Yildirim, que conectaron para firmar el primer gol de jugada del curso para el equipo de Bordalás después de cinco celebraciones a balón parado.
Por delante en el marcador
Batir al Getafe cuando va por delante en el marcador es complicado. Pudo hacerlo con una ocasión de Álex Sola, que remató contra el cuerpo de Sergio Herrera un disparo desde dentro del área a la salida de un córner.
Y entonces, cuando peor estaba Osasuna, apareció Ante Budimir para sacar petróleo de la nada. El delantero croata aprovechó una de los pocos resquicios defensivos que dejó el Getafe y con un zurdazo milimétrico desde dentro devolvió el choque a su punto de partida cuando todavía quedaba media hora por delante.
