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En el año 2020 un total de 3.941 personas se quitaron la vida en España. Se trata de una de las cifras más altas de los últimos años y un 7,35% más de casos de suicidio con respecto al año anterior. A falta de conocer el dato definitivo del año 2021, estas cifras confirman que la defunción por suicidio es «la primera causa de muerte no natural entre la población española».

«Las cifras últimas de las que disponemos son del año 2020, y estamos hablando ya cerca de las 4.000 muertes, algo que no se había registrado en España en toda su historia«, ha señalado a Noticias para Municipios el presidente de la Fundación Española para la prevención del suicidio, Andoni Anseán.

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«El suicidio es la primera causa de muerte no natural entre la población española»

Aunque este psicólogo vitoriano, presidente además la Sociedad Española de Suicidología, insiste en que hay que «esperar a los datos del año 2021», para ver si los suicidios «se mantienen, aumentan o afortunadamente disminuyen», lo cierto es que ya están en una situación «un poco de alerta».

«Han aumentado los suicidios por primera vez en mujeres. Hemos llegado a las más de 1.000 registros de suicidios por mujeres. Los aumentos también se están produciendo por en las personas muy mayores y también nos preocupa los intentos de suicidios y las autolesiones en los más jóvenes», añade Anseán.

El presidente de la Fundación Española para la prevención del suicidio nos recibe en el campus de Alcorcón de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), que bajo el lema ‘Hablemos del suicidio, acabemos con el tabú’ ha organizado las I Jornadas de Prevención del Suicidio, impulsadas por la Cátedra Animales y Sociedad de la misma universidad.

Clinica Universitaria de la URJC en Alcorcón, donde se han celebrado las Jornadas de Prevención/ URJC

Aunque asegura que aún no tenemos investigaciones ni datos concretos para conocer «cual ha sido exactamente la influencia, para bien o para mal, de la pandemia, dentro de la conducta suicida en España», Anseán sí que reconoce que, en meses en los que ha habido confinamiento, ha habido determinados momentos en que ha aumentado el suicido, lo cual es «un poco inexplicable ya que, estando en casa, uno de los factores de protección es que se está con acompañantes y eso dificulta mucho la realización del suicidio».

«Los seres humanos se han quitado siempre la vida y lo seguirán haciendo desgraciadamente en el futuro»

«De todas formas, las personas se suicidan, antes, durante y después de la pandemia, y de las crisis económicas, es decir, la conducta suicida no depende exclusivamente de epidemias como la del covid. Los seres humanos se han quitado siempre la vida y lo seguirán haciendo desgraciadamente en el futuro», lamenta.

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Por ello, insiste en que se trata de que, «independientemente de lo que vaya ocurriendo en cada momento, tener políticas permanentes y consolidadas de prevención del suicidio que puedan también soportar el envite de determinadas circunstancias como pueda ser la aparición de una pandemia«, ya que «tampoco hemos hecho demasiadas cosas para disminuirlo».

Intervención con animales

Ante esta situación, la Cátedra Animales y Sociedad de la URJC quiere visibilizar la situación del suicidio en España e intentar contribuir al reconocimiento de la necesidad de convertirlo en una prioridad, ya que este problema de salud pública aún no cuenta con una estrategia nacional de prevención en el país.

Desde la Cátedra insisten en que las Intervenciones Asistidas con Animales (IAA), una de sus principales líneas de actuación, se alzan como «una vía idónea para luchar contra este problema, al ser una herramienta que sirve para fomentar los lazos afectivos, la escucha empática y el apoyo emocional de las personas».

Nuria Máximo junto los animales que han participado en las Jornadas/ Rubén S. Lesmas

«Creemos que es una estrategia válida para la prevención o la intervención con supervivientes logrando la mejoría de sus funciones físicas, psicosociales, cognitivas y emocionales«, explica a Noticias para Municipios la directora de la Cátedra, Nuria Máximo, doctora en Terapia Ocupacional y coordinadora de las Jornadas.

Máximo insiste en que «el trabajo terapéutico con animales, especialmente con perros, también con caballos, puede potenciar y trabajar la inteligencia emocional y el desarrollo de habilidades sociales, comunicativas, tolerancia a la frustración y estrategias de resiliencia que pueden ayudarnos».

«El trabajo terapéutico con animales, especialmente con perros, puede potenciar y trabajar la inteligencia emocional»

Por ello, desde la Cátedra proponen algún tipo de programa diseñado en esa línea, que se ha dado a conocer en un taller dirigido por una psicóloga, María Isabel Sánchez, y una maestra, Beatriz Martínez, ambas especialistas en intervención asistida con animales y guías caninos, junto a dos perritas, Mamba y Sira.

«De entrada, los animales nos gustan a la mayoría, nos motivan y por una base científica que conocemos como biofilia, esa atracción natural que tenemos hacia la naturaleza y hacia los seres vivos hace que de momento las personas quieran ir a las sesiones terapias y se abran de una forma más fácil más comunicativa hacia los profesionales que, al final, son los que guían la intervención«, añade Máximo.

Inteligencia emocional

Tanto Beatriz como María Isabel, que llevan muchos años trabajando juntas en la intervención asistida con animales, con diferentes colectivos, insisten en que la base «son siempre las emociones, la inteligencia emocional» y que en este caso, en la prevención de intentos de suicidio es igual.

«Nosotros trabajamos con seis emociones. Hablamos del miedo, de la tristeza, la rabia, el orgullo, el amor y la alegría. El enfoque no habla ni de emociones positivas ni de emociones negativas. Todo viene para enseñarnos algo y todas en su justa medida nos ayudan a crecer», recalca María Isabel Sánchez.

«El animal sirve como un vehículo para llegar al corazón y a los sentimientos de las personas«

Sánchez nos explica que, muchas veces, cuando aparece una situación extrema, que aparece en un momento vital, «nos quedamos anclados en el miedo, en la tristeza o la rabia y no somos capaces de salir de ahí», pero eso hay que llevarlo siempre «hacia lo positivo».

«Y en ello, el primer paso, siempre, es que la persona sea capaz de mostrar sus emociones. En este sentido, en todas las terapias asistidas, el animal sirve como un vehículo para llegar al corazón y a los sentimientos de las personas«, reitera Máximo, quien espera este tipo de jornadas sirva para dar una mayor visibilidad al suicidio «uno de los mayores problemas de salud pública en la actualidad».

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