Un agente de la Policía local de Parla se lanzó el domingo a un pozo de tres metros de profundidad sin señalizar para salvar a un perro que se estaba ahogando en su interior, al que había caído antes.
Los hechos ocurrieron en torno a las 10:50 horas de la mañana del domingo, cuando los agentes acudieron a una zona rústica de la localidad, tras ser comisionados por la emisora central. Al parecer, el 112 había informado de que un perro se había caído al interior de un pozo que estaba sin señalizar en una finca.
A su llegada a las coordenadas indicadas, localizaron a una persona muy nerviosa y «asustada» que alertaba de que al interior del pozo, de dos metros de diámetro y prácticamente indetectable por la vegetación, había caído un perro.
El can había estado nadando en el agua que había en el interior del pozo hasta que no pudo más, y comenzó a sumergirse. En ese momento, uno de los agentes «saltó al interior para evitar el ahogamiento del animal», según el atestado policial.

Ambos, perro y policía, permanecieron en el interior del pozo hasta que se personó en el lugar una dotación de bomberos de la Comunidad de Madrid para proceder a ayudar a ambos.
El pozo, según el mismo informe, se encuentra «en una zona de campo detrás de una finca y no está señalizado de ninguna manera», por lo que «cualquier persona o animal podía volver a caer a su interior».
Fuentes municipales han explicado a Noticias para Municipios que el Ayuntamiento estudia la concesión de alguna condecoración a los dos agentes participantes en la intervención.
Este tipo de rescates deben llevarse a cabo por personal especializado. En 2020, una mujer de 53 años falleció ahogada al intentar rescatar a su perro, que cayó a un pozo abandonado y sin sellar en la localidad de Alpedrete.
Los hechos tuvieron lugar en una finca privada conocida como Mataespina, un terreno que no está vallado. La mujer salió a pasear por esta zona, que frecuentan algunos vecinos, junto a su can, de un año de vida.
