Hace más de doscientos años arrancó uno de los proyectos de ingeniería civil más ambiciosos e importantes de la España de la época, y lo hizo en la confluencia de los municipios de Torrelodones, Las Rozas y Galapagar. La presa de El Gasco se diseñó para ser la presa más alta del mundo y lleva desde finales del siglo XVIII en pie, manteniéndose en un estado prácticamente igual al día en el que se abandonó su construcción.
El objetivo de esta gran edificación era conectar con un canal navegable la ciudad de Madrid con el océano Atlántico, pasando por Sevilla. Para ello se necesitaba construir una presa en el río Guadarrama, en lo que sería el primer tramo de un trazado que pasaría por Madrid, Aranjuez y Castilla-La Mancha, antes de cruzar Sierra Morena a través del puerto de Despeñaperros, y continuar en paralelo al río Guadalquivir, bordeando Córdoba y finalizando el trayecto en Sevilla. Desde la capital hispalense el río Guadalquivir era navegable hasta Sanlúcar de Barrameda, por lo que la capital española tendría conexión con el océano Atlántico a través de los ríos.
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