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El alumnado de colegios e institutos participa en talleres y actividades que les permiten comprender las barreras —visibles e invisibles— que afrontan las personas con diversidad funcional.
La Semana de la Discapacidad 2025 en Rivas Vaciamadrid ha sido, un año más, una lección de convivencia. No solo por la amplitud del programa, sino por la oportunidad de que cientos de escolares entren en contacto directo con realidades que, aunque forman parte de su entorno, a menudo pasan desapercibidas.
Bajo el lema “Nada nuestro sin nosotras”, las entidades del Observatorio de Discapacidad y el Ayuntamiento han impulsado una propuesta orientada al empoderamiento, la sensibilización y la visibilización del colectivo.
Una iniciativa que, en palabras de la concejala de Diversidad, Mimi Chamorro, busca que “la ciudadanía comprenda las barreras físicas y psicológicas que aún existen”.

Las voces del Observatorio: “Si no lo ves de cerca, no eres consciente”
La presentación del programa ya marcó el tono de lo que sería esta edición. Junto a la alcaldesa, Aída Castillejo, representantes de Surestea, Aspadir, la ONCE y la AFA del María Isabel Zulueta explicaron los objetivos del observatorio y la importancia de sacar estas realidades al espacio público.
Miriam, de Surestea, lo resumió así: «La idea es sensibilizar, llevar a la calle el día a día de las personas que, si no las tienes al lado, no eres consciente de los retos que tienen en su vida cotidiana».
Una idea que completó Fernando, representante de la ONCE, al subrayar que este programa es «una propuesta de normalización, creada con la intención de acercar la realidad de las diferentes asociaciones y colectivos de personas con discapacidad del municipio».
Esas declaraciones se materializaron esta semana, cuando los estudiantes se encontraron cara a cara con experiencias que desactivan prejuicios y abren puertas a nuevas formas de empatía.

Inclusión en movimiento: el deporte como lenguaje universal
Los encuentros de fútbol sala y baloncesto organizados por Fundar demostraron que el deporte es capaz de derribar fronteras invisibles.
El alumnado pudo comprobar que las capacidades pueden ser distintas, pero el deseo de jugar, competir y compartir es exactamente el mismo.

Naturaleza, arte y comunidad: una ciudad que educa
La limpieza de la laguna del Campillo, la plantación en el Bosque de la Diversidad o el teatro documental ‘Vidas de ida y vuelta’ completaron una semana pensada para implicar a toda la ciudad.
Porque la inclusión —como recordaron desde el Ayuntamiento— no se celebra un día: se construye todo el año.
La Semana de la Discapacidad en Rivas ha vuelto a demostrar que la empatía crece cuando se mira de cerca.
Que una niña entendiendo la dificultad de subir un bordillo o un adolescente escuchando un testimonio real genera más impacto que cualquier teoría.
Y que el lema “Nada nuestro sin nosotras” no es solo un mensaje: es una promesa para seguir construyendo una ciudad que incluya, acompañe y escuche.

