La Diócesis de Getafe ha decidido contribuir para paliar el sufrimiento de las personas sin hogar y familias desahuciadas en procesos judiciales. Y lo hará mediante la creación en Parla de un albergue de estancia temporal con todos los recursos, con 60 plazas y espacios para familias. Será el Centro Madre Teresa de Calcuta.
El inmueble se ubicará en una parcela propiedad de la Iglesia en el barrio de Parla Este, junto a la parroquia de San Francisco de Sales.
El hogar en Parla ofrecerá alojamiento temporal y acompañamiento social a personas sintecho, familias desahuciadas, migrantes en situación de vulnerabilidad, con el objetivo de facilitar su reintegración social, proporcionándoles ayuda psicológica y apoyo de distintos profesionales.

El proyecto es obra del arquitecto Borja Santafé. Mediante una construcción tradicional pero con fachada y estructura prefabricadas para ahorrar plazos, el centro contará con una superficie total de 1.114 metros cuadrados.
Este espacio tendrá una capacidad para 60 personas. La distribución se organizará en 16 habitaciones individuales y 8 estancias familiares, además de espacios comunes como comedor, lavandería, salas de estar, recepción, oficinas, capilla y áreas de atención personalizada.

Construcción por fases
La casa se construirá en cuatro fases. En la más inmediata -con un coste de 250.000 euros- , se levantarán cinco estancias destinadas a familias para que «puedan vivir de manera autónoma», y otras instalaciones. Posteriormente, se irá ampliando el inmueble, que contará con un presupuesto de unos 2 millones de euros, más IVA.
El arquitecto espera que el proyecto, a expensas de la licencia municipal, pueda desarrollarse cuanto antes, para estar terminado en su primera fase en un plazo de unos diez meses. La tercera fase se ampliará con 8 habitaciones compartidas para hombres. En la cuarta, la más «ambiciosa, se levantará una planta y se duplicará la capacidad del centro.

El proyecto nace con la idea de dar respuesta al incremento en la zona Sur de Madrid de personas en «grave situación de exclusión» y que «van creciendo cada vez más». De hecho, el vicario para la Pastoral Caritativa y Social, Aurelio Carrasquilla, ha recordado que ya no solo acudían a dependencias de la Diócesis perfiles de hombres sin hogar.
Aumentaba la presencia mujeres y de familias completas. Hasta ahora, había que separar a los miembros de estas familias para acogerlos, lo que suponía romper la unidad familiar. Por ello, había que «tener algo de urgencia para estos casos de familias con menores».


El Obispo auxiliar: «Huele a Evangelio«
El obispo auxiliar de la Diócesis, José María Avendaño Perea, ha participado en la presentación del proyecto en Parla. En este punto, ha manifestado que el proyecto “hace creíble nuestra fe cristiana». «Los que hagan uso del hogar se van a sentir refugiados, dignos y esperanzados. Huele a Evangelio”, ha sentenciado.
Por su parte, el vicario para la Pastoral Caritativa y Social, Aurelio Carrasquilla, ha recordado que “cada vez más personas acuden a las parroquias de la diócesis, incluso familias, pero no hay ningún sitio que pueda acoger a todos”. “El terreno es de la diócesis y el alcalde nos abrió las puertas, es un sueño poder sacarlo adelante”, añade.

Mientras, el sacerdote diocesano y fundador de la asociación ‘Hagamos Sonreír’, Alberto Íñigo, ha explicado que el primer proyecto de la ONG fue una escuela católica en Brasil que comenzó con nueve niños “y hoy día tiene más de 250”. “Con un poco de cada uno podemos hacer mucho. Queremos ayudar de corazón, queremos que dentro de unos meses puedan estar aquí los más pobres”, ha concluido.
