Jorge Bravo
El policía local de Parla Jorge Bravo, en su protesta diaria en el Ayuntamiento (Foto: D.G.C.)

Es la lucha de David contra Goliat. Es la lucha de un policía local de Parla que quiere lo mejor para su familia, frente al esquema inmovilista de la Jefatura de Policía local, de una cúpula parleña que no escucha las reivindicaciones de Jorge Bravo, un padre con nueve hijos que, a sus 38 años, solo busca poder conciliar.

El agente cumple su décimo primer día de huelga de hambre. El pulso que mantiene con la cúpula de la policía parleña y el Ejecutivo local le empieza a pasar factura. Empieza a notar los efectos de llevar más de diez días sin ingerir alimento alguno. Tiene mareos, pérdidas de equilibrio y, según admite, la claridad mental en la comunicación empieza a mostrar ciertas lagunas.

Pero Bravo, tal vez haciendo honor a su apellido, no tiene intención de tirar la toalla. «Seguiré aquí hasta que se solucione el asunto o me hospitalicen», esgrime a Noticias para Municipios. «Tengo mucha debilidad física, pero tengo también una máxima determinación», apostilla acto seguido.

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Bravo, ante el paso de ciudadanos, está decidido a llegar hasta el final en su reivindicación (Foto: D.G.C.)

El policía se sienta un día más en su silla portátil y junto al cartel que, desde hace diez días, lleva hasta la puerta del Ayuntamiento parleño anunciando que secunda una dura huelga de hambre en pro de la conciliación. La entrada al Consistorio se encuentra en una especie de túnel con apertura por ambos lados por el que corre un frío atroz, pese a que las temperaturas comienzan a subir.

Policía las 24 horas del día

Allí, Bravo contempla el paso de vecinos y ciudadanos y, en ocasiones -como ocurrió minutos antes de la conversación con esta publicación digital-, tiene que intervenir o mediar en contenciosos. Así ocurrió con una familia que acudía a solventar unos trámites administrativos, y que cayó en la desesperación. Y es que, al final, uno es policía las 24 horas del día. Así se desprende de las explicaciones que ofrece a este medio.

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La fachada trasera del Ayuntamiento de Parla (Foto: D.G.C.)

Su caso es muy sencillo: tiene nueve hijos. Y, para poder ayudar a su mujer en la ingente labor que genera la familia en el día a día, necesita cambiar de turno. Hay que ir al médico o hacer trayectos al colegio a diario, labores que, con tal descendencia, se complican si solo las tiene asumir una de las dos personas del matrimonio.

Y aquí es donde se topa con la dura realidad, que llega en forma de negativa del Ayuntamiento. Argumenta la Administración local que el policía ha disfrutado de numerosas ventajas para conciliar. Él se muestra dolido: «Está plagado de falsedades», alega en alusión a los argumentos de Parla.

Expediente disciplinario

El contencioso se tensionó cuando el funcionario se vio obligado a llevarse dos día a dos de sus hijos al trabajo «durante un breve periodo». Sólo hasta que su mujer pudo pasar a recoger a sus vástagos. No tenía otra alternativa, una cuestión que ha pasado en otros municipios de la región -como Alcobendas o Las Rozas- sin mayores consecuencias.

una patrulla de Policía local de Parla
Una patrulla de la Policía local de Parla (Foto: D.G.C.)

En Parla, en cambio, esto le ha costado la apertura de un expediente disciplinario por falta grave. «Me piden hasta tres meses de suspensión de empleo y sueldo», se lamenta. Pero lo peor es que este expediente -que el alcalde, Ramón Jurado (PSOE), se comprometió con él a archivar- le impide poder ir a otro municipio al turno de noche mediante permuta.

Otra de las cuatro opciones planteadas por Bravo sería ir destinado a otra localidad en comisión de servicio, una solución temporal de dos años. La primera que se tramitó, hace unos días, no prosperó. El policía responsabiliza al Consistorio parleño, que se negó a tramitarla finalmente. Ahora, en las últimas horas, ha vuelto a tramitar la petición.

Jorge Bravo
Jorge Bravo, con el cartel reivindicativo (Foto: D.G.C.)

La huelga de hambre, la última opción

Dice que nunca ha tenido que pedir ayuda alguna al Ayuntamiento, pero que la huelga de hambre es su última opción, ante las barreras y zancadillas con las que se ha topado en este trayecto. «Asegura el ayuntamiento que no puede prescindir de mí en la plantilla porque es un perjuicio que no pueden asumir, pero el alcalde anunció en redes hace unos días que han tomado posesión de sus cargos nuevos agentes», sostiene con incredulidad.

La huelga de hambre está haciendo mella ya en Jorge. Ha perdido seis kilos de peso. «Empecé en 74,8 y estoy actualmente en 69 justos», detalla. Pero no le importa porque, como dice, todo esto lo hace por su familia.

Corresponsal de Noticias para Municipios, Europa Press en la zona Sur de Madrid

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