OPINIÓN SARA HERNÁNDEZ / «En Gaza está muriendo un pueblo ante los ojos del mundo. Miles de personas, en su mayoría civiles, mujeres y niños, han sido asesinadas. Otras sobreviven en condiciones inhumanas, bajo bombardeos, desplazamientos, hambre, sed y una vulneración de los derechos humanos sin precedente en nuestra generación.
No hay equidistancia posible cuando hablamos de genocidio. Lo que está ocurriendo en Palestina no es un conflicto entre iguales. Gaza es hoy el Gueto de Varsovia del siglo XXI, un territorio asfixiado y cercado, condenado a la destrucción sistemática. Y, sin embargo, Israel sigue actuando con total impunidad bajo la cobertura del silencio cómplice de buena parte de la comunidad internacional. La equidistancia mata.
Por eso es importante el valor del Gobierno de España, que ha decidido no callar. La decisión del presidente Pedro Sánchez de reconocer el Estado de Palestina no es solo un gesto diplomático, es una apuesta firme por la paz, por la legalidad internacional y por la dignidad de un pueblo que lleva décadas sometido.

Suspender la venta de armas a Israel
También lo ha sido la decisión de suspender la venta de armas a Israel, impulsar sanciones económicas y denunciar con claridad los crímenes de guerra. No es suficiente, pero es un paso valiente. Es la política poniéndose del lado de la justicia, cuando lo fácil para la mayoría es mirar hacia otro lado.
«La decisión de suspender la venta de armas a Israel, impulsar sanciones económicas y denunciar con claridad los crímenes de guerra no es suficiente, pero es un paso valiente. Es la política poniéndose del lado de la justicia»
Sara Hernández, alcaldesa de Getafe
Desde Getafe, como ciudad comprometida con los derechos humanos, nos sumamos a esa denuncia. Sabemos que no tenemos competencias en política internacional, pero tenemos voz. Y, como representantes públicos, estamos obligados a usarla para alzarla contra la injusticia. El silencio no puede ser la opción.
Condenamos los atentados terroristas perpetrados por Hamás, como hemos condenado siempre toda forma de violencia contra la población civil. Pero ese terrorismo no puede servir de excusa ni de escudo moral para justificar la aniquilación de un pueblo entero.
«A quienes piensan que los gobiernos locales no deberían ‘meterse’ en estos temas, les pregunto: ¿qué tipo de sociedad queremos construir? ¿Una en la que los derechos humanos solo se defienden cuando afectan a nuestra calle?»
Sara Hernández, alcaldesa de Getafe
A quienes piensan que los gobiernos locales no deberían “meterse” en estos temas, les pregunto: ¿qué tipo de sociedad queremos construir? ¿Una en la que los derechos humanos solo se defienden cuando afectan a nuestra calle? ¿Una en la que la solidaridad termina en la frontera? Getafe ha demostrado muchas veces que no es así. Esta ciudad se moviliza ante el sufrimiento, se organiza para enviar ayuda, educa en la paz y la tolerancia desde sus escuelas, fomenta la convivencia y se rebela contra la violencia, venga de donde venga.
Somos parte del mundo, y aunque a veces parezca que no podemos hacer nada, podemos hacerlo todo cuando decidimos no callarnos. Podemos informar, denunciar, tender la mano, exigir a nuestros gobiernos, a la Unión Europea y a las instituciones internacionales que actúen. Y no descansar hasta que la barbarie pare.
Igual que sucedió con el genocidio judío el pasado siglo, callar es consentir. Y Getafe no se calla»
