Los vecinos de Getafe han visto desaparecer en los últimos meses algunos de los contenedores de ropa usada que estaban instalados en la calle. La retirada ha generado dudas sobre si el servicio había dejado de prestarse y sobre dónde deben depositarse ahora las prendas que ya no se utilizan.
La explicación llegó durante el último Pleno municipal. La concejala de Limpieza, Maite Mellado, señaló que los contenedores no se han suprimido, sino que se han trasladado a ubicaciones más controladas, como polideportivos, centros cívicos y otras instalaciones municipales.
La medida busca ordenar la recogida y evitar los problemas que se producían en algunos puntos, donde la ropa se acumulaba alrededor de los recipientes o terminaba esparcida por la vía pública.
De la calle a instalaciones municipales
El cambio implica que algunos vecinos ya no encuentran los contenedores en sus emplazamientos habituales, pero la recogida de ropa usada continúa activa.
Según explicó Mellado, la empresa municipal LYMA ha optado por concentrar los recipientes en espacios considerados más seguros y fáciles de supervisar. El objetivo es reducir los desbordamientos y garantizar que las prendas se depositen y recojan en mejores condiciones.

El principal problema es que el traslado no siempre ha ido acompañado de información suficiente, por lo que parte de la ciudadanía desconoce dónde se encuentran ahora los nuevos puntos.
Un sector textil con dificultades
La reorganización del servicio coincide con un momento complicado para la recogida y reutilización de ropa.
La concejala explicó que las empresas y entidades que trabajan en este ámbito atraviesan dificultades económicas y que los mercados donde se comercializan o reutilizan las prendas recogidas se encuentran saturados o bloqueados.
Aunque durante 2026 se está recogiendo una cantidad de ropa similar a la de años anteriores, resulta cada vez más difícil dar salida a todo el material.
No toda la ropa depositada puede reutilizarse. Parte se clasifica para su venta o distribución social, otra puede reciclarse para recuperar fibras y una cantidad importante termina convertida en residuo por su mal estado o escasa calidad.
El impacto de la moda barata
Durante el debate municipal también se puso el foco en el aumento del consumo de ropa barata, de menor calidad y con una vida útil muy corta.
Más Madrid señaló que el incremento de los residuos textiles responde a un modelo basado en comprar, usar durante poco tiempo y desechar. La formación defendió que no basta con instalar más contenedores, sino que también es necesario reducir el consumo y fomentar la reutilización.
Las prendas de baja calidad resultan, además, más difíciles de aprovechar, lo que eleva los costes de clasificación y tratamiento.
Las empresas textiles deberán financiar la recogida
El Ayuntamiento explicó que el servicio se encuentra también en un periodo de adaptación a la nueva normativa estatal.
Esta legislación establece que las empresas textiles deberán asumir el coste de la recogida y gestión de la ropa que ponen en el mercado, siguiendo un sistema similar al aplicado en otros residuos, como los envases.
El cambio pretende que el gasto no recaiga exclusivamente en los ayuntamientos y que los fabricantes se responsabilicen del destino final de las prendas.
Getafe trabaja ahora en la adaptación del servicio a este nuevo modelo, que deberá definir cómo se financia la recogida, quién la realiza y qué garantías existen sobre el destino de la ropa.

La ropa usada no ha dejado de recogerse en Getafe, pero el servicio está cambiando, hay menos contenedores en la calle, más puntos controlados y un nuevo modelo todavía en proceso de definición.
La propuesta debatida en el Pleno
El asunto llegó al Pleno mediante una propuesta de Vox, que reclamaba recuperar más puntos de recogida en la calle y garantizar que las prendas fueran gestionadas por entidades autorizadas y con mayor transparencia.
La iniciativa fue rechazada por la mayoría absoluta del Gobierno municipal, que defendió el actual proceso de reorganización y adaptación del servicio.
Más allá del debate político, la cuestión de fondo es clara: Getafe sigue recogiendo ropa usada, pero lo hace ahora desde menos puntos en la vía pública y con una mayor concentración en instalaciones municipales.
Falta por aclarar dónde llevar la ropa
El traslado puede evitar acumulaciones en la calle, pero obliga a mejorar la información disponible para los vecinos.
El Ayuntamiento tendrá que comunicar de forma clara qué contenedores continúan operativos, dónde se encuentran y qué alternativas existen en cada barrio, para evitar que las prendas terminen en la basura convencional.
