La discoteca Bonamara está ubicada en el kilómetro 22,500 de la carretera de Extremadura, dentro del término municipal de Móstoles
MÓSTOLES/ 20 AGOSTO 2018/ Cuatro policías fueron heridos el pasado 29 de julio tras una “brutal agresión” propinada por dos individuos en el desalojo de la discoteca Bonamara, ubicada en el kilómetro 22,500 de la carretera de Extremadura, dentro del término municipal de Móstoles, y que se ha convertido en los últimos años en un referente nocturno de la zona sur de Madrid.
El desalojo de la discoteca, provocado tras una trifulca por el consumo de cocaína en el interior del local por parte de los dos agresores, que cuentan con antecedentes por secuestro y extorsión, desató una batalla campal entre varios asistentes de la discoteca y una veintena de agentes de Policía Local de Móstoles, Guardia Civil de Arroyomolinos y Policía Nacional de Alcorcón que tuvieron que personarse en el lugar.
Según ha adelantado el diario ABC, los hechos se precipitaron cuando en una de las zonas de los reservados de Bonamara, un grupo de personas estaba esnifando cocaína, por lo que un trabajador de la discoteca exigió a los clientes que cesaran la práctica.
Uno de los clientes aludidos, un español de 32 años que atiende a las iniciales de J. C. M. recién salido de prisión, según fuentes policiales, mostró un cuchillo al empleado y le amenazó con cortarle el cuello. Tras la amenaza, el personal avisó a la Policía.

Los detenidos se enfrentaron a la Policía
Cuando llegaron los primeros agentes, de Móstoles, el autor de las amenazas y portador del cuchillo comenzó a lanzar puñetazos y patadas a los policías. Cuando los policías estos le consiguieron reducir, sus acompañantes comenzaron a tirar vasos y botellas a la autoridad policial para evitar el arresto.
El segundo detenido, M. M. F., polaco, de 40 años, tumbó en el suelo a uno de los agentes y lo golpeó varias veces, incluso con rodillazos en la cabeza que llegó a esquivar, obligando a los agentes a solicitar refuerzos ante la batalla campal desatada.
Los dos arrestados, de gran complexión, no depusieron su actitud en ningún momento . Cuando los metieron en el coche patrulla rompieron el cristal trasero y descolgaron ambas puertas del vehículo a patadas desde el interior.
Ambos tenían antecedentes penales por delitos graves como secuestros, amenazas, extorsiones y pertenencia a banda organizada. La Policía Nacional investigaba su posible pertenencia al clan de Ivo, conocido como el de los búlgaros, señalado como una posible mafia de la noche.
La fiesta que se desarrolló durante 12 horas en Bonamara se conoce como «Remember Mondino», una sesión itinerante de la que es relaciones públicas el excampeón de España de boxeo Pablo «Huracán» Navascúes, que estaba en la discoteca cuando ocurrieron los altercados aunque no estuvo implicado en ellos, según ha explicado ABC.
