Han pasado justo tres meses desde que una socavación bajo la vía de servicio de la A-5 sentido Madrid obligó al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana a cortar la vía de servicio desde el enlace de Móstoles El Soto, una de las dos únicas salidas de la ciudad hacia esta autovía.
La situación afectaba a una de las principales vías de salida de la localidad de Móstoles, ya que es utilizada tanto por el barrio de El Soto y el Distrito Oeste como por gran parte del barrio de Móstoles Sur, que lleva años pidiendo la conexión con la R5, para evitar esta salida y cruzar medio Móstoles.
El socavón se produjo el 13 de noviembre pasado a la altura del Campus de Móstoles de la Universidad Rey Juan Carlos. La vía fue cortada de forma indefinida en sentido Madrid, por lo que, pese a las vías alternativas, los mostoleños llevan tres meses sufriendo los atascos en las horas puntas.
Una actuación «compleja»
Las tareas de reparación de este socavón no eran fáciles. Las obras fueron adjudicadas de forma inmediata por un importe de 660.474,13 euros. En vista de que la solución no iba a ser rápida, cinco días después del hundimiento se dio una alternativa a la salida de los usuarios de Móstoles con un enlace directo a la A-5.
Aún así, tanto el Ayuntamiento de Móstoles como el de la localidad vecina de Arroyomolinos han reclamado en en varias ocasiones al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible que estableciera la gratuidad de la Radial 5 en hora punta hasta que finalicen las obras del socavón. Cosa a la que nunca accedieron.
En diciembre se rellenó el hueco, el terreno por debajo del mismo estaba «en peores condiciones de las recomendadas, por lo que a mediados de ese mes se iniciaron los trabajos para realizar inyecciones de consolidación del terrero.

Obras finalizadas
Los trabajos han finalizado este fin de semana y el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha abierto desde este sábado al tráfico la vía de servicio. El total presupuesto invertido ha sido de 1,12 millones de euros (IVA incluido).
Desde el Ministerio han insistido en que, durante la ejecución de las obras se ha trabajado 24 horas al día, con dos equipos en paralelo, para «reducir lo máximo posible la duración de la obra de emergencia».
Se han vertido 130 metros cúbicos de hormigón para rellenar la oquedad y se han realizado 897 metros lineales de perforaciones divididos en 85 perforaciones, que posteriormente han sido inyectadas con 110 toneladas de lechada de cemento para consolidar el terreno afectado.
