Javier Rodríguez Palacios quiere volver a ser alcalde de Alcalá de Henares. Después de gobernar la ciudad durante ocho años, entre 2015 y 2023, el PSOE ha vuelto a confiar en él para encabezar su candidatura en las elecciones municipales de mayo de 2027. Su designación fue acordada este mes de septiembre por la Comisión Federal de Listas.

Rodríguez Palacios regresa a la primera línea electoral después de una legislatura en la oposición y con una agrupación socialista que ha atravesado meses complicados. Pero el exalcalde asegura que este tiempo también le ha permitido mirar Alcalá de otra manera: con menos presión, más cerca de la calle y, según reconoce, con una mayor capacidad para escuchar.

En esta entrevista con Noticias para Municipios, habla de su regreso, de vivienda, limpieza y servicios públicos, pero también del Gobierno de Judith Piquet, de las tensiones entre PP y Vox y de los problemas internos de su propio partido.

Y deja clara una de las grandes batallas que quiere llevar a 2027: evitar que el encarecimiento de la vivienda termine expulsando a los propios alcalaínos de su ciudad.

—He vivido en Alcalá, vivo aquí y quiero seguir viviendo aquí. La gente a la que más quiero está en esta ciudad.En los últimos cuatro años veo que Alcalá ha ido hacia atrás: no hay proyectos nuevos y lo cotidiano no funciona. Como vecino, como político y como persona comprometida con Alcalá, creo que hay que dar un paso adelante y presentarse a la Alcaldía en 2027 con fuerza y convicción.

—No ha sido tanto estar en la oposición, porque ya pasé por ella antes de ser alcalde, como dejar la responsabilidad diaria de la Alcaldía y vivir la ciudad de una manera más relajada, como un vecino más. Eso me ha permitido ver cosas, corregir otras y darme cuenta de lo importante que es lo cotidiano.

Hay pequeñas cuestiones que la Administración debe atender y personas a las que hay que dedicar tiempo para escucharlas. Creo que esta etapa me ha hecho más humano y más cercano a los problemas diarios de Alcalá de Henares.

—No. Creo que Judith Piquet vive al margen de la realidad de Alcalá de Henares. Está más pendiente de Madrid, de cumplir con Isabel Díaz Ayuso, que de diseñar un proyecto para la ciudad. Lo hemos visto, por ejemplo, con la estación de autobuses comarcal, o intercambiador de transportes: había compromisos de la Comunidad de Madrid que no llegan y ella no los reclama. Lucha por su partido cuando debería luchar por Alcalá.

Muchas de las inversiones que se están ejecutando son proyectos que conseguimos en la anterior legislatura. Y las actuaciones nuevas carecen de planificación. Los vecinos nos preguntan cómo se asfalta media calle mientras la otra mitad queda sin hacer. No hay una idea de ciudad detrás.

Nuestro modelo es distinto: queremos acercar Alcalá al río Henares y a la naturaleza, avanzar en la peatonalización y hacer una ciudad cómoda para vivir a cualquier edad. Pero también hay que atender lo cotidiano: los problemas de limpieza, la calidad de los servicios y el funcionamiento del Ayuntamiento.

Quedan muchos retos que este Gobierno no ha querido asumir. Nosotros estamos dispuestos a remangarnos para que la gente se sienta orgullosa de su patrimonio y también de cómo funciona Alcalá cada día.

—Hay un equipo de Gobierno roto, que no dialoga, que se lleva mal, pero que no rompe por intereses oscuros. Intereses que pueden ser mantener unos salarios muy elevados o puede ser que conozcan determinadas cosas unos de otros que les impidan romper.

Lo cierto es que es incomprensible. Estamos asistiendo a capítulos absolutamente de sainete, de burla entre ellos, y no tiene ningún sentido que se mantenga este Gobierno. Judith Piquet es una cobarde, realmente no se atreve a romper con Vox.

¿Y quién paga todo esto? Podría ser divertido si no fuera porque lo pagan los vecinos y vecinas de Alcalá. Estamos ahora mismo en una crisis en la que pueden cerrarse las piscinas municipales por no tener las sustancias que se necesitan para abrirlas, como el cloro. Parece de pueblo pequeño, pero es que no son capaces ni de hacer eso bien.

Están en una discusión permanente. Al final, los escándalos hacen que estén descentrados y, estando descentrados, no trabajan para la ciudad.

Las tensiones entre los dos socios han sido públicas durante esta legislatura. El pasado junio, Vox llegó a acusar al PP de romper unilateralmente su acuerdo de Gobierno después de que Piquet retirase competencias a su portavoz, Víctor Acosta. Pese a las discrepancias, Vox continúa formando parte actualmente del equipo de Gobierno municipal.

—El primer problema es la limpieza. No entendemos cómo este Gobierno no se toma en serio apretar a la contrata y conseguir que las cosas mejoren. Alcalá paga un dinero muy importante cada año para que la ciudad esté limpia y, sin embargo, los barrios están sucios. Por tanto, la suciedad y la falta de unos servicios de calidad serían uno de los principales problemas.

La vivienda es la segunda, o incluso la primera gran preocupación. Preocupa al joven que quiere independizarse, a la persona que quiere rehacer su vida después de un divorcio, a quienes quieren venir a trabajar a Alcalá… La economía puede ir bien en términos generales, pero comprar una vivienda o pagar un alquiler está muy complicado. Y eso también preocupa a los padres y a los abuelos.

Este Gobierno no está haciendo absolutamente nada en Alcalá de Henares. No aplica la Ley de Vivienda y son partidarios y están orgullosos de decir que no hay que intervenir en un mercado como el de la vivienda. Yo considero todo lo contrario: hay que intervenir, hay que tasar el precio del alquiler. No pueden dispararse los precios de los alquileres.

La otra actuación es generar vivienda protegida. Nosotros teníamos proyectos, particularmente en Ciudad del Aire, para hacer casi 500 viviendas protegidas. Ellos han preferido vender los terrenos y se construirán viviendas, pero viviendas de 300.000, 500.000 euros.

El modelo de Judith Piquet y de Isabel Díaz Ayuso es el libre mercado. La invasión que se produce en Madrid es una invasión de personas ricas comprando manzanas enteras, de fondos de inversión que terminan expulsando a personas como Maricarmen de su vivienda. Y también ocurre aquí, en Alcalá: los pisos turísticos están descontrolados y los alquileres también.

Esa es la gran diferencia. Es una concepción de ciudad: la ciudad es para los vecinos y vecinas que viven en ella, no para quien tenga más dinero, compre locales o edificios, haga negocio y expulse a los alcalaínos.

No nos vale un modelo que provoque que quien no puede comprarse una casa en Madrid venga a Alcalá y que los alcalaínos tengan que marcharse a la provincia de Guadalajara.

La causa judicial de Judith Piquet

—Como he dicho, Judith Piquet no está centrada en la ciudad. Está centrada en defender a “la jefa”, como ella llama a Isabel Díaz Ayuso.

Y lo que ocurrió es importante. No tiene tanto que ver con la migración como con que un informe policial, que el propio alcalde debe guardar y respetar, se pase a un compañero de partido y termine filtrándose. Imaginemos que empiezan a darse los datos de todos nosotros porque le viene bien a la presidenta Ayuso y la alcaldesa se los pasa.

Pero, en segundo lugar, y esto sí tiene que ver con la inmigración, fue mintiendo y acusando de un delito a personas que no lo habían realizado. Esto es grave. Tan grave como que, después de un año y medio de investigación, la jueza ha decidido llevarla a juicio oral. Tan grave como que la Fiscalía pide dos años y medio de inhabilitación.

No se puede relativizar esto, porque va contra los principios de un alcalde, que debería ser alcalde de los vecinos y vecinas, sentirse orgulloso del patrimonio y no ser el delegado del Gobierno de Ayuso en Alcalá de Henares.

Eso es lo que es Judith Piquet y se ha metido en un buen lío, como en otros líos se está metiendo: en esa ruptura de relaciones con Vox, pero sin romper el Gobierno, o en ese continuo enfrentamiento y descalificación a vecinos, trabajadores municipales, personas de las escuelas infantiles y a la propia oposición.

No hace falta más que ver los plenos para comprobar que estamos ante una persona sin ningún tipo de talante ni capacidad de diálogo.

La Fiscalía de Alcalá de Henares ha solicitado la apertura de juicio oral y dos años y medio de inhabilitación especial para Piquet por un presunto delito de revelación de secretos relacionado con la difusión de un informe policial. Se trata de una causa todavía abierta y, por tanto, no existe condena contra la alcaldesa.

—El Partido Socialista está preparado para gobernar esta ciudad. Lo ha demostrado con los hechos y también lo demuestra la historia. Tenemos muchos años de historia y una gran capacidad de gestionar este país, sus municipios y sus comunidades autónomas.

Yo, como he dicho siempre, actúo en coherencia con lo que pienso. Igual que denuncio actuaciones incorrectas de la alcaldesa, incluso en los tribunales, denuncio las cuestiones que dentro de mi partido considero que vulneran los estatutos.

Y ese es el origen del problema en Alcalá de Henares: una afiliación masiva realizada por el anterior secretario de Organización, una serie de obligaciones que él tenía que llevar a cabo y no llevó, y eso motivó que se le abriera un expediente. Eso ha generado una crisis y lo lamento profundamente.

Pero ante algo que está mal hecho, ningún ciudadano debe callarse. Si un día vemos un delito, si vemos algo que es irregular, hay que denunciarlo en todos los ámbitos, incluido dentro de un partido.

La candidatura de Rodríguez Palacios ha sido designada directamente por la Comisión Federal de Listas y en Alcalá no se ha celebrado un proceso de primarias, una decisión que ha provocado críticas de parte de la militancia socialista.

—Tengo muy claro lo que me dice la gente por la calle. Quieren otra manera de hacer política. Quieren diálogo. Quieren volver a tener la capacidad de contarte lo que les preocupa y que tú les escuches sin despreciarlos, sin llamarles payasos, sin expulsarles del Pleno.

Todo lo que hemos estado viendo estos años es algo absolutamente extraño en la política: una alcaldesa contra sus vecinos y vecinas, una alcaldesa contra los trabajadores municipales, una alcaldesa contra la oposición.

Creo que hay que retomar esa senda. Y estos años más pausados, sin ser el alcalde de la ciudad, me han servido para apreciar mucho más aún esa conversación pausada y esa escucha activa.

Rodríguez Palacios quiere volver así al mismo despacho que ocupó durante ocho años. Lo hace defendiendo que el tiempo en la oposición le ha cambiado y colocando en el centro de su discurso asuntos tan cotidianos como la vivienda, la limpieza y los servicios públicos.

A menos de un año de las elecciones municipales de mayo de 2027, el exalcalde vuelve a pedir la confianza de una ciudad que ya gobernó y en la que ahora quiere abrir una nueva etapa.

Periodista. Directora de Noticias para Municipios y miembro de SML

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.